Ver «14 kilómetros» supone un encuentro con la dura realidad, un homenaje a los que viven y mueren en el empeño de una vida mejor, y un canto a los sueños de millones de africanos que ven en Occidente su única salida para escapar del hambre y la miseria.

14 kilómetros es la distancia que separa África de Europa; la última barrera a franquear para lograr los sueños, tras el duro recorrido por el continente africano.

Occidente está en deuda con África. Durante los últimossiglos -por no hablar de la vergonzosa venta de esclavos- se establecieron colonias en África creando fronteras ficticias que posteriormente han desembocado en conflictos étnicos. Con la imposición de nuestros modelos políticos alteramos sus estructuras sociales y políticas y, económicamente, les hemos hecho deudores de las antiguas metrópolis.

Los países del Norte marcan las normas, las condiciones y los precios y en los países pobres crece la deuda externa y su independencia es, sólo, una mentira. Tras haber destrozado el continente africano, Occidente sigue expoliando sus riquezas, creando guerras interesadas y encima tiene la desvergüenza de negarles, a los africanos, la entrada a nuestro mundo rico.

Sólo reconociendo nuestros errores, ayudándoles en su desarrollo, permitiendo la libre circulación de sus productos y de las personas, respetando sus culturas, sus sistemas de organización y relacionándonos con ellos en régimende igualdad, abandonando nuestra prepotencia, podremos alcanzar la justicia y, en consecuencia, la paz. De lo contrario el futuro, para todos será incierto.

Agradezco a personas como Gerardo Olivares, director de la película, que desde el arte, nos ayuda a sensibilizarnos, a conocer, a amar y respetar a los africanos. Gracias por desarrollar nuestra empatía al presentarnos a Buba, Violeta y Mukela.

Todos somos iguales y ansiamos lo mismo: un trecho, un trabajo, ser felices y que alguno de nuestros sueños se cumplan. Lo más hermoso de toda la película es el final. Vayan ustedes a verla y lo comprobarán.