En el Palacio de la Zarzuela, el lunes 23 de febrero de 1981 se presenta como un día más. La agenda del Rey Juan Carlos no marca ningún evento especial. La agenda política incluye la votación de investidura del nuevo Presidente del Gobierno, tras la dimisión de Adolfo Suárez, sin que se espere ninguna sorpresa.

Pero a media tarde, los acontecimientos tomarán un rumbo inesperado. Cuando Don Juan Carlos está a punto de dejar su despacho para jugar un partido de tenis, el teniente coronel Tejero irrumpe en el Congreso y secuestra a los diputados y al Gobierno en pleno, a la espera de la llegada de una autoridad militar que no se nombra. La confusión invade España… y la Zarzuela.

La 1 ha estrenado en febrero, coincidiendo en el aniversario de uno de los episodios más delicados de nuestra historia reciente, “23-F: El día más difícil del Rey” en dos capítulos. La miniserie sobre el golpe de Estado de Tejero del ‘81 ha arrasado.

El tema era goloso y además, la audiencia cada vez responde mejor al formato miniserie. TVE se ha apuntado un gran tanto, sin duda. La serie acertó de lleno en la elección de su tono (sobrio y nada pomposo) y en apoyarse en un guión bien pulido, sin efectismos ni horteradas. Dar vida a personajes que existen en la realidad (y que, en este caso, siguen casi todos vivos) es siempre un reto, ya que se corre el riesgo de caer en la caricatura, en la imitación de humorista. El rey (un estupendo Lluís Homar, en un papel de lo más resbaladizo) o Armada (un bravío Juan Luis Galiardo) eran, no sólo reconocibles como tales, sino buenos personajes. Esto no es poca cosa, ya que no es lo mismo un reportaje televisivo que una serie. Una serie necesita personajes que funcionen y que ofrezcan coherencia narrativa, por mucho que cuente hechos reales y por todos de sobra conocidos.

Mención especial merece el trabajo de Emilio Gutiérrez Caba (¡cuándo no lo borda!), que se mete en la piel de Sabino Fernández Campo. Sin parecerse en lo más mínimo al personaje retratado, se convierte en él, en su doble. Gutiérrez Caba, que resplandece como los grandes en un producto ya de por sí brillante. “23-F” fue líder de audiencia, y eso no sólo fue buena noticia para TVE.