Es difícil recordar tanta mentira en un Gobierno elegido democráticamente. Pero hay que reconocer que, sin ningún tipo de pudor y sonrojo en personas que además se autodenominan creyentes, se empeñan en negar que la inmensa mayoría de los españoles viven ahora peor que cuando comenzaron a gobernar con consignas absurdas, hirientes y mil veces repetidas que imposibilitan cualquier tipo de dialogo o discusión veraz y serena.

El PP cumple, en su quehacer político diario, con las cinco acepciones que el diccionario de la lengua española da a mentir:

– Decir o manifestar lo contrario de lo que sabe, cree o piensa. Los portavoces del PP hablan de que ya se crea empleo cuando saben que desde que gobiernan en España se han perdido un millón de empleos, concretamente 984.300 empleos según la última EPA.

– Inducir a error. Quieren aparentar ser buenos gestores, pero la realidad es tozuda. El déficit del Estado se incrementa para salvar a bancos y banqueros, y la deuda pública es mayor y se va a situar por encima del 100 % del PIB.

– Fingir, aparentar. Hablan de reducir impuestos y de una reforma fiscal, cuando lo que han hecho desde que gobiernan es subir los impuestos a los que siempre pagan, es decir, a la clase media, a los trabajadores y a los pensionistas. Mientras, al mismo tiempo, realizan una amnistía fiscal para los delincuentes fiscales.

– Falsificar algo. Hablan de reformas para salir de la crisis, cuando lo que están es aprovechando la crisis para cambiar el modelo social y recortar derechos (menos prestación por desempleo; abaratamiento del despido hasta el extremo que es gratis en algunos casos; reducción de las pensiones; destrucción de empleo público (en torno a 400.000 puestos), congelación de sueldo de los funcionarios y pérdida de derechos; copago farmacéutico para los pensionistas que antes no pagaban y copago farmacéutico hospitalario para enfermos de cáncer, leucemia y otras graves enfermedades; reducción de derechos y prestaciones para las personas dependientes y sus familias; ruptura del principio de igualdad de acceso a la educación; endurecimiento de los requisitos para acceder a las becas, que dejan de ser un derecho…)

– Faltar a lo prometido, quebrantar un pacto. Mariano Rajoy y el PP se presentaron ante los españoles en las elecciones generales prometiendo que eran la solución, que sacarían a España de la crisis y crearían empleo, y que no se tocarían la educación, la sanidad y las pensiones. Dos años después, se pueden decir que mintieron y que hoy los ciudadanos se sienten engañados, enfadados y perplejos ante tanta trapacería y tanto recorte de derechos que están sufriendo.

Si miramos el calendario, es cierto que han pasado dos años desde que el PP llegó a la Moncloa. Pero si consideramos los retrocesos que estamos soportando los españoles en cuanto a eliminación de derechos laborales, educativos, sanitarios, sociales, parece que llevan gobernando cuatrocientos años.

Mucho tiempo vital para una amplia mayoría de los ciudadanos que temen que esos derechos robados por la decisión de este Gobierno no vuelvan. Y que ya saben, que enfrente tienen un Gobierno que pretende acabar con la concepción de ciudadanía conquistada durante los últimos siglos.

Quieren que volvamos a ser súbditos de una élite económica y política que juega con nuestras vidas, y además pretenden que lo aguantemos en silencio. Quieren mediante el engaño, dar a la mentira apariencia de verdad. Inducir a las personas de bien a tener por cierto lo que no lo es, valiéndose de palabras o de obras aparentes y fingidas.

Pero podemos decir basta. Podemos utilizar el impulso de saber que somos seres libres que deciden sobre sus vidas y también sobre sus gobiernos. Que deciden si se juntan y actúan.

Hagamos que lo que es necesario sea real en nuestras vidas. De ese modo, pondremos fin a los cuatrocientos años de gobierno del PP, y una nueva etapa de avance democrático y de igualdad podrá comenzar.