El 1 de marzo de 2010 escribe la revista Interviú: “En 2009, las desconexiones por impago reportaron a las eléctricas más de 22 millones de beneficios”. Ganan antes de las crisis, ganan con la crisis, ganarán más después de la crisis. Una hipótesis literaria: Zapatero pregunta ¿Quiénes son los mercados? Botín responde: “yo soy los mercados”. Y ya en la intimidad le susurra en catalán: “El margen bancario es cada vez menor. Ya no tenemos tipos de interés en los préstamos de más del 20% como cuando el divino Generalísimo. ¿Sabes? Claro que nos dejó los pantanos. Solamente hay que liberar el mercado de restricciones. Deja que los bancos nos refinanciemos desde el mercado energético, que para eso son monopolios en la práctica. Por ejemplo, deja subir el recibo de la luz a lo que debería ser si nos dejarais poner el precio. Así nos refinanciamos, somos más fuertes unos pocos con el dinero de todos y podemos poner freno al ataque especulativo”. Creo que hicieron “oído al parche”. Y qué puede hacer el gobierno. Descartada la revolución solamente queda el “parcheo” del sistema capitalista.

Obligados como están, aún lo quieren arreglar. Dicen desde el gobierno que “subir las tarifas eléctricas ayudara a los españoles a ahorrar”. Consecuencia. A varios millones de españoles les cosquillean las manos para votar contra el gobierno y a muchos otros los pies para darles la patada. Y da igual lo que venga detrás. Como será el desastre que aún cuando termine el terrorismo de ETA, y ya es increíble, no dará titular en los periódicos para más de cuatro días y un especial.

Lo cierto es que algo olía mal ya desde el principio. Todos los anteriores presidentes del gobierno español daban una imponente imagen de poder. Ellos mandaban. Sin embargo, las responsabilidades siempre fueron de otros. Felipe González, la colonia del poder, nada sabía. Aznar era aún más intenso, casi el perfume del poder, pero la responsabilidad de cualquier desastre cargaba públicamente sobre otros. Zapatero y viceversa. Durante el periodo de la regencia de María Teresa, pues eso mismo. Ahora durante el priorato trapense de Rubalcaba, ora et labora, ya incluso lo ponen arriba y por delante (sucesor). Esto merecería un profundo estudio. Todos mandan y Zapatero es el único responsable. Como dice Wyoming, en el intermedio, después de cualquier desastre: ¡¿Qué ha hecho ahora Zapatero?! Quizás la pregunta mejor es qué hacen los medios de comunicación de masas con Zapatero. Pero es demasiado sofisticada para quienes reciben los latigazos de la política económica.

Rajoy en una entrevista en Radio Nacional (cada vez más BBC) dice que lo primero que hará cuando gane las elecciones es decir a los españoles lo grave que es la crisis. Esto si que es el “va cayendo gente al baile” de Martín Fierro. Informar a los españoles es prioritario para que sepan el nombre de lo que están viviendo. Como siga hablando mucho más, él y la curia nos van a hacer saber que todo puede empeorar. Y ya saben la del chiste ¡Qué me quede como estoy!

En Murcia han golpeado a un consejero. El PP quiere vender que es cosa de dos (él y la oposición). En Valencia han arrojado pintura y destrozado cristales en la sede del PSPV-PSOE. No es terrorismo nacionalista, ni completamente de izquierdas o derechas. El sistema de partidos burgueses que con diferentes etiquetas se representa en el Parlamento español tiene poco que ver. Esto es paradójicamente “antisistema”. Es una cuestión histórica. El socialismo, el comunismo, el fascismo eran en su origen antisistema. Las revueltas democráticas de Túnez son antisistema. No creen en los partidos que funcionaban bajo el fugado presidente Zine el Abidín Ben Alí.

En España lo que venga, y esperemos que no venga, tiene más que ver con la reacción de una sociedad aburguesada que quiere rabiosamente continuar siéndolo; con una generación de jóvenes precarizados que van de botellón y fútbol; de unos alucinados que a falta de ideas tienen a Dios, la patria, la curia, su furia. Suma y sigue. Así, como en España todo va al revés, puede que la violencia presente y futura tenga más un origen “prosistema” (la desesperación por seguir siendo unos buenos burgueses: coches, turismo, casa en la playa/montaña, etc.) que “antisistema”. Que les voy a decir. Es bueno ser rey.