Si el presidente del Gobierno prefiere no leer el informe, que alguien se lo cuente. Según la Unesco, cada dólar invertido en educación tiene un retorno de 10 dólares para la economía del país que realiza esa inversión. Es un dato tan contundente y positivo, para el fututo de una sociedad y sus habitantes, que a lo mejor así decide dejar de recortar y empobrecer la vida de los españoles.

Puestos a que se informe, alguien también le podría decir que en el país donde es presidente del Gobierno, uno de cada tres jóvenes entre 15 y 24 años abandona sus estudios antes de acabar la enseñanza secundaria, cuando la media europea, es de uno de cada cinco. Estas cifras son tan alarmantes, que si tiene un mínimo de compromiso con los ciudadanos que gobierna, Mariano Rajoy, debería poner como una de sus prioridades de gobierno, junto con la creación de empleo, garantizar el derecho a la educación, que reconoce la Constitución, a todos los españoles. Aunque este cambio de rumbo suponga, como supone, abandonar la imposición de un modelo educativo segregador.

¿Es posible este cambio de políticas educativas en un Gobierno que impone y no escucha, y, sobre todo, en un Gobierno que cuenta con un Ministro de Educación que actúa más como tertuliano afín a las FAES, que como responsable de solucionar uno de los problemas más graves de la sociedad española? Parece improbable, por no decir casi imposible, cuando se siguen escuchando declaraciones de este ministro justificando los recortes educativos con el peregrino argumento de que «no porque un Gobierno invierta más en educación tendrá mejores alumnos o trabajadores más productivos». Aun así, hay que cambiar de rumbo por el bien de los españoles y nuestro querido país.

Una de las peores desigualdades que pretende perpetuar el PP es tratar como iguales a los que no lo son. Nos dicen que el éxito académico depende del esfuerzo y la capacidad de los estudiantes. Sí, pero no exclusivamente, porque la clase social a la que se pertenece y el nivel de estudios de los padres es muy determinante, como demuestra el hecho de que existe mucho más abandono escolar en las familias con rentas bajas. ¿Es una opinión? Sí, pero también un hecho que corroboran los datos de los diferentes estudios sobre educación. Por ejemplo, el informe Pisa, que realiza la OCDE, muestra que los hijos de los trabajadores no cualificados tienen 4,5 veces menos probabilidades de acceder a la universidad que los hijos de los profesionales de alto nivel. O que los hijos de padres sin estudios tienen 20 veces más posibilidades de sufrir fracaso escolar que el hijo de padres universitarios, exactamente, el 40% contra el 2%.

El sistema educativo en España ha mejorado mucho durante las últimas décadas en equidad, aunque persisten problemas graves como el abandono escolar que hay que corregir para que sea real la igualdad de oportunidades. Políticas como las que está realizando el Gobierno del PP van en sentido contrario, aumentan la segregación y reproducen las desigualdades socioeconómicas existentes en nuestra sociedad en lugar de corregirlas.

Por eso hay que corregir el rumbo de las políticas de recortes del Gobierno de Rajoy, porque no solo van a aumentar la desigualdad y la expulsión del sistema educativo de los alumnos con rentas más bajas, sino que además esa expulsión compromete el futuro de España, al arrojar al mercado de trabajo a cientos de miles de jóvenes poco cualificados que tiene pocas oportunidades de empleo. Jóvenes que, cuando se producen crisis como la que estamos viviendo, son los primeros en ser sacrificados en las empresas. Hasta encontrarnos en España con una situación donde más del cincuenta por ciento de los jóvenes están en paro.

Los recortes socavan la equidad. La educación genera igualdad. Movilízate por la igualdad.