¿Qué está pasando? ¿Está la sociedad anestesiada ante el dolor y la violencia asesina? ¿Estamos haciendo todo lo que se debe y puede para erradicar la violencia? ¿Son los ciudadanos y los Gobiernos conscientes de esta pandemia? ¿Están desarrollando los Gobiernos las políticas multidisciplinares precisas para erradicar tanta violencia? ¿Por qué hay un número elevado de mujeres asesinadas que no habían denunciado la violencia que sufrían? ¿Por qué mucha gente de bien todavía utiliza la frase “no meterse en líos” cuando al otro lado de la pared o el rellano se escuchan amenazas, gritos y agresiones? ¿Por qué se están reproduciendo conductas y comportamientos violentos en jóvenes que deberían estar ya vacunados contra esta violencia?

Muchos interrogantes que es urgente responder. Pero hay algo evidente, la cruel realidad no permite más excusas, retrocesos y silencios gubernamentales ni sociales. Según ONU MUJER:

· A nivel mundial un 35 por ciento de mujeres ha sufrido violencia física y/o sexual en el contexto de relaciones de pareja o violencia sexual fuera de relaciones de pareja. Aunque, algunos estudios nacionales elevan esta cifra hasta un 70 por ciento de mujeres que sufre violencia física y/o sexual a lo largo de su vida, a manos de una pareja.

· En Australia, Canadá, Israel, Sudáfrica y Estados Unidos, entre el 40 y el 70 por ciento de los asesinatos de mujeres corresponde a violencia en que el agresor es la pareja de la víctima.

· En el mundo, aproximadamente 140 millones de niñas y mujeres han sufrido la mutilación/ablación genital femenina.

· Las mujeres y niñas representan el 55 por ciento del total de víctimas del trabajo forzoso, estimado en 20,9 millones de personas en todo el mundo, y el 98 por ciento de las personas que son explotadas sexualmente contra su voluntad (4,5 millones de personas).

· La violación ha sido una táctica generalizada en las guerras modernas. Según estimaciones conservadoras, entre 20.000 y 50.000 mujeres habrían sido violadas durante la guerra de Bosnia y Herzegovina en el periodo 1992–1995, cifra que se disparó hasta las 250.000-500.000 durante el genocidio que vivió Ruanda en 1994.

· En los países de la Unión Europea, entre un 40 y un 50 por ciento de las mujeres sufren insinuaciones sexuales no deseadas, contacto físico u otras formas de acoso sexual en el trabajo.

· En Estados Unidos, un 83 por ciento de las niñas de 12 a 16 años ha experimentado alguna forma de acoso sexual en las escuelas públicas.

· Se calcula que los costos anuales de la violencia en la que el agresor es la propia pareja de la víctima ascendieron a 5.800 millones de dólares en Estados Unidos en 2003 y a 22.900 millones de libras esterlinas en Inglaterra y Gales en 2004.

· Un estudio realizado en Australia en 2009 estimó que el costo de la violencia contra mujeres y niños ascendía a 13.600 millones de dólares australianos cada año.

En España:

· 663 mujeres han sido asesinadas desde el año 2004. En lo que llevamos de año, 22 asesinadas, hasta el día 25 de abril, de las cuales solo seis había denunciado y otras dos habían retirado la denuncia.

· Ocho de cada diez agresores son españoles y el 77, 3 por ciento del total tenían relación de pareja con la víctima.

· El número de denuncias por violencia de género se ha reducido en 2013 un 2,8 por ciento (10 denuncias menos cada día que en 2012).

· El porcentaje de mujeres asesinadas por esta violencia machista que no había presentado denuncia ha pasado de un 70 por ciento en 2010 a un 81 por ciento en 2012 (último dato publicado en la página oficial del Ministerio).

· Las llamadas al 016, teléfono de información y asesoramiento frente a esta violencia, han descendido en 2013 en un 29 por ciento.

· El 10,5 por ciento de las chicas de 14 a 19 años reconocen que han sido maltratadas por sus novios, frente al 9,6 por ciento registrado por el mismo estudio en 2010. El 29 por ciento de las adolescentes reconocen haber sufrido control abusivo por parte de sus parejas (control sobre con quién habla, lo que dice o a dónde va). El 6 por ciento ha sufrido presión para realizar actividades de tipo sexual en alguna ocasión. El 4 por ciento de las chicas reconocen haber sufrido agresiones físicas.

Ante esta realidad hace falta una ciudadanía activa y comprometida contra la violencia, y sobre todo un Gobierno que acompañe con medidas concretas el objetivo de erradicación de esta pandemia. Desgraciadamente, desde que Gobierna Rajoy, y con la excusa de la austeridad, se han recortado las partidas destinadas a combatir esta lacra social y ayudar a las mujeres que son víctimas de ella en más de un 28 por ciento. Pero no contentos con estas medidas, el Gobierno del PP ha eliminado la asignatura de Educación para la Ciudadanía, donde los jóvenes eran educados en los valores de la igualdad y el respeto; en la reforma del Código Penal, elimina la expresión “delitos relacionados con la violencia de género”; en la Reforma de la Administración Local desaparecerán los programas de atención a las mujeres víctimas de violencia de género, los puntos de información, los pisos de acogida para mujeres maltratadas y los programas de recuperación de las víctimas de violencia de género; y ha votado en contra de una iniciativa legislativa del PSOE para proteger a los menores que han sidovíctimas de violencia junto a sus madres y que siguen teniendo la obligación legal de encontrarse, e incluso de convivir, con su maltratador.

La postura inaceptable del Gobierno del PP debe ser cambiada por la voluntad mayoritaria de una ciudadanía que desea y quiere un Pacto Contra la Violencia de Género, donde se aplique de manera efectivala Ley de Protección Integral Contra la Violencia deGénero, aprobada por elGobierno del PSOE y en vigor desde el año 2004. Y donde se reponga y amplíen los recursos destinados a la prevención y a la asistencia social de las víctimas de violencia de género.

Frente a los que apelan a la crisis económica para realizar recortes que afectan directamente a la protección de los derechos fundamentales de las mujeres e inciden en sus derechos básicos de ciudadanía, hay que decirles que la seguridad de las mujeres no se puede subordinar al objetivo de déficit. Y que lo que se necesita es combatir y prevenir con mayor eficacia la violencia, y mejorar las ayudas y la protección a las víctimas. Con más seguridad, protegiendo a los menores, manteniendo y ampliando los centros de ayuda, con educación en la igualdad, y con avances y cambios en las leyes para perseguir y sancionar de manera más efectiva a los agresores.

Se Puede y se debe hacer.