Imágenes de la guerra, principalmente de Cataluña, del exilio de Centelles en Francia y de su dolorosa vuelta, cuando se vió obligado a convertirse forzadamente en fotógrafo industrial y publicitario.

La Guerra Civil y el exilio marcaron su vida, pero su buen hacer, su creación no sólo se limitó a capturar con su Leica algunas de las imágenes más simbólicas de la Guerra Civil española, sino que a pesar de verse obligado a renunciar al fotoperiodismo para poder seguir haciendo fotografías, esta nueva etapa estuvo marcada por la excelencia profesional y artística. De este momento, cabe destacar las fotografías publicitarias hechas para Chupa-Chups y Coca Cola. Aunque para mi, las insuperables son las que tiene sobre piezas mecánicas en las que meros instrumentos de complejas maquinarias se elevan a objetos de arte.

Me pregunto, ¿las guerras acaban su crueldad en su intrínseca violencia? O ¿la extienden a las privaciones que nos ocasionan?, ¿cuál sería la obra de Centelles si la sinrazón no le hubiera impedido seguir haciendo lo que le apasionaba? ¿cuántos pudieron ser, lo que les impidieron ser?

Esta exposición es una oportunidad, hasta el próximo 6 de enero, que no se puede desaprovechar. Ayuda a conocer y entender un poco más de la historia del siglo XX en España, a través de un recorrido artístico y biográfico por la obra de este fotógrafo.