Parece que es un Earworm o gusano de oreja. Una canción que se repite y se repite mentalmente sin poder parar. Se siente feliz con el gusano tequilero. Y yo que pensaba que era una mosca lo que tenía detrás de la oreja. Así que el gusano musical es por si las moscas… Ahora piensa en Ignacio González, de aquí, de Madrid. Está disgustado. No le gustan las salidas por peteneras. Todos saben que trae mala suerte para el intérprete. Y aún más si es entrada en antena por peteneras. “¿Cómo se le ocurre tener a Pedro J de enemigo en mitad de la guerra con él? Aunque claro, este se tiene solo sin necesidad que le ayuden. Menuda mosca cojone… Al delfín que se convirtió en bacalao le van a enterrar con tantas noticias, que su futuro político va a parecer un descampado. Y encima no creo que pueda recalificarlo como urbano. Je, je, je”. Vaya. Rajoy se hace los chistes él solo. Como mentalista intuitivo es agotador seguir la mente de Rajoy en su tortuoso concierto. Pero alguna conclusión provisional tenemos de su cuadro psicológico: está claro que le gusta la copla, no le gustan las peteneras, se hace los chistes para sus adentros y padece de un gusano musical en la oreja. Ya se lo que está pensando usted, pero con menos da para una serie de TV con siete temporadas.

Es cada vez más evidente que los españoles no están para rotondas. Aunque la cabra tire al monte e insista en hacer bordillos, termina yéndose con la música a otro barrio. Lo que ha pasado en Gamonal es muy simple: cuando no hay para pan, no hay para vino. Y menos para champaña. En latín vulgar “Primus vivere per rotondare”. La política, y especialmente la local, exige ahora más que nunca la máxima sensibilidad social. Es más, tendrían que ir pensando en ponerle Durex Extra Sensitive (marca registrada) a los presupuestos. Es decir, los cinco sentidos habituales más el sexto que permite ver muertos políticos.

En la sección de tribunales es evidente que esto va como va. Los que disfrutan de la desigualdad (fama, dinero, prestigio y todo lo demás) están con el “Mecano” en todo. Entre el “no me mires, no me mires” y el “mira ahora, mira ahora” ya no sabemos a qué atenernos. Por eso el fiscal dice que “él no lo ve”. Le ha cogido una discontinuidad cuántica, y mirando por un agujero de gusano sónico ve un hecho irrefutable: “¡Ella no quería oiga! ¡Ella no quería!”. Y poniendo vocecitas de Martes y Trece lo repite y repite con paso de Chiquito de la Calzada, hasta hacerse de un pesado… (Que diría Gila).

Como la chica parece competente y eficaz (lo demuestra su currículo académico y laboral) ya van varios “cómo me la maravillaría yo”. Primero fue entrar a saco con los mariachis para marcar terreno e invocar todo el encanto popular. “Qué no somos iguales dice la gente (…/…) que tu eres un canalla y que yo soy decente… ”. Con ello le sacaron por pies en el Museo de Cera. Pero solamente le cambiaron de sala, no fue más allá la cosa.

En el centro derecha y la derecha surgen varios partidos: Vox, Ciudadanos, UPyD y vendrán más. Ya saben, lo del panal de rica miel… pero con final feliz, en plan peluquería china. Ventajas y desventajas. Al PP, con el electorado de amplio espectro de sus horas altas, le perjudicaría este proliferar de partidos en su campo. Pero no tanto al PP, en horas muy bajas (corrupción y demás); que surjan partidos de derechas que capitalicen un voto que estaba en la abstención y el desánimo, permite que la derecha enceste por “rebote”. Al fin y al cabo, una derecha fragmentada (y por ello movilizada) es una estrategia de salida del pozo razonable en esta situación límite: futuras alianzas de gobierno y cuando pase el temporal, posibilidad de coalición o refundación, y todo vuelve a empezar. Es decir, los mismos perros con distintos collares pueden formar una jauría de derechas que continuarán cazando votos ahora desperdigados.

Y ya en la caza, Iván Espinosa de los Monteros irá por Vox (no populi, desde luego). Es un galgo de raza en eso de España y Olé. No como tantos jóvenes que están en lo de España y volé. Otro que está preocupado por dónde aparcar la moto acuática en el Parlamento Europeo es el tercer hijo del octavo conde de Ripalda, Álvaro de Marichalar. La derecha, en su propia revolución de los “clavelitos”, se propone llevar el próximo Mayo un ramillete de capullos floridos al Parlamento Europeo. Otro milagro de la primavera de Prada (marca registrada), que diría Machado. Eso sí. Bien borracho.