Seguro que va a recibir, ya lo está haciendo, diversas críticas por ello. Algunos se preguntarán para que sirve eso en las Administraciones donde gobierna el PP, por ejemplo, con mayoría absoluta y no faltará quien diga que en Navarra y en el País Vasco, donde estaban negociando los presupuestos con los gobiernos respectivos, esa decisión puede suponer un desarme unilateral que evite su influencia en la confección de las cuentas.

Pero, lo que es indudable es la nobleza con la que se plantea ya que ¿a quién se le puede ocurrir que se pretenda obtener a cambio el voto favorable de la oposición en el Congreso de los Diputados a los Presupuestos Generales del Estado?

Lo que ahora habría que pedir a las Administraciones que no sean del PSOE es que entiendan este gesto y no se aprovechen de ello. El cheque en blanco que ha firmado el PSOE, puede rellenarlo algún gobierno local con cualquier cosa. Y cuando digo cualquier cosa quiero decir cualquier cosa: privatización de servicios públicos, reducción de gastos sociales, aumento desmesurado de sueldos de cargos públicos, renovación del parque móvil, dotación generosa de gastos suntuarios e, incluso, financiar a amigos.

Ya se sabe que el PSOE no tendría una responsabilidad política adquirida “ex post”, ya que se ha comprometido previamente, pero no sería edificante que esas cosas pudieran aprobarse por unanimidad.

Por eso decir, como decía Javier Krahe en su canción sobre la Jacinta: “Alcalde, lo que nos eches”, tiene sus riesgos, porque hay Alcaldes que pueden echar de todo en el presupuesto y siempre es prudente que haya alguien que pueda oponerse a ello. Aunque sólo sea para representar a los ciudadanos que no estén de acuerdo con los que gobiernan.