De nuevo resurge la comedia romántica que nos ha hecho pasar tan buenos momentos. Y para ello, que mejor que hacerlo con la protagonista de la película “Algo pasa con Mary”, Cameron Díaz. Y que mejor escenario, que una ciudad de cine como Las Vegas. Una ciudad tan atípica que da un magnífico juego cinematográfico, como demuestra la larga lista de películas de todos los tiempos rodadas allí. Desde la mítica “Viva Las Vegas” protagonizada por Elvis Presley, hasta la más reciente, todavía en cartelera, “21: Black Jack”, pasando por “Leaving Las Vegas” protagonizada por Nicolas Cage , “Casino” dirigida por Scorsese y fantásticamente interpretada por Robert de Niro. Y en robos “Ocean’s Eleven”.

Es la historia de dos extraños que se despiertan en la misma cama y descubren que se han casado tras una noche de desenfreno en Las Vegas, y que uno de ellos ha ganado un gran premio en un casino.

Los dos extraños son Joy (Cameron Díaz) y Jack (Ashton Kutcher), no pueden ser más diferentes. La primera es «broker» en una empresa, ordenada y eficiente, siempre planificándolo todo. Por contra Jack es un joven caótico, que ignora el significado de la palabra compromiso en el amor y en el trabajo. Hasta el punto que su propio padre le despide de la empresa familiar de carpintería. Los recién casados comienzan a hacer planes cada vez más complicados para acabar el uno con el otro y quedarse con el dinero – pero sólo conseguirán acabar enamorándose entre las mutuas puñaladas por la espalda.

Con un guión perfectamente trabado esta comedia romántica sigue los cánones del género sin riesgo alguno. Las bromas se basan en la diferencia de caracteres de los dos protagonistas, bien escogidos y especialmente dotados para el género. Así tenemos abundante guerra de sexos, planes para hacer la vida imposible al otro, los consejos de los amigos, la entrada en escena de los padres de él y alguna que otra broma zafia, que si se suprimiera mejoraría el resultado final y reduciría nuestra añoranza de los clásicos del género.