Soy uno de los madrileños (espero que muchos) que no se ha sentido identificado con ese pretendido sueño colectivo de conseguir un Madrid olímpico y por ello no tuve ninguna corazonada ni participé de la actuación políticamente correcta que todas las Instituciones del Estado han tenido a lo largo del proceso. Soy un madrileño que quiere a su ciudad, que vive en ella y sufre día a día la agresividad que mi querido Madrid transmite hoy a sus moradores.

Frente a las ambiciones permanentes del Sr. Gallardón que no encuentra fin a su política de constantes obras (gestionadas con dudosa eficiencia ), generando una monumental deuda que tendremos que pagar tanto los madrileños de hoy como las generaciones futuras ; yo sí tengo un sueño que me gustaría compartiesen muchos de mis convecinos. Trataré de explicar mi sueño:

Sueño que mi ciudad , Madrid, sea un entorno donde el respeto al medio ambiente sea la guía de las actuaciones de los responsables municipales, haciendo posible que ese maldito hongo que sobrevuela muy a menudo la ciudad vaya desapareciendo permitiendo que veamos un limpio cielo.

Sueño que en mi ciudad se respeten sus señas de identidad y se preserven sus lugares emblemáticos (habrá que estar alerta ante ese nuevo proyecto de obra magna que al parecer se proyecta en la Plaza Mayor).

Sueño que mi ciudad sea un lugar donde se reduzcan las grandes desigualdades sociales que hoy existen y que favorecen la exclusión social.

Sueño con más y mejores servicios sociales en mi ciudad, que presten mejor atención a nuestros mayores y a los más desfavorecidos.

Sueño con más colegios públicos de calidad que garanticen de manera real la igualdad en el acceso a la educación para todos sin ningún tipo de discriminación. Sueño con más escuelas infantiles que permitan acoger a todos nuestros pequeños.

Sueño con una ciudad más segura, con menos violencia y delincuencia en la que las sanciones se apliquen a infracciones peligrosas y no sean un mero ejercicio recaudatorio que trate de aliviar la grave situación financiera de las arcas municipales.

Sueño para mi ciudad, unos responsables municipales que sirvan a los ciudadanos y no se sirvan de ellos; sueño una ciudad donde los guateques sean lugares de diversión y no un cúmulo de irregularidades presuntamente fraudulentas en la adjudicación de licencias por parte de la Administración Municipal.

Sueño mi ciudad como conjunto de ciudadanos libres que se rebelan ante la corrupción de los responsables políticos exigiéndoles responsabilidades e impidiendo con sus votos puedan seguir ostentando el poder político. Sueño que mi ciudad recupera su memoria histórica de lucha en defensa de las libertades y contra el autoritarismo y la injusticia.

Sueño mi ciudad, donde los impuestos, en el marco de una fiscalidad progresiva, sirvan para conseguir los sueños antes expuestos y no para pagar las megalomanías del Sr. Gallardón.

Es cierto que mi sueño, como todos, tiene componentes utópicos; pero estoy seguro de que puede hacerse realidad desde otra visión de la sociedad. Caminar hacia esos sueños y conseguirlos en alguna medida, sería menos costoso que los cuantiosos gastos que las candidaturas olímpicas fallidas han ocasionado. Los logros que se obtuviesen proporcionarían sin lugar a dudas más bienestar y felicidad a los madrileños.

Frente a corazonadas y ambiciones, sueños colectivos de una sociedad madrileña mejor y más justa.

Es mi deseo y mi sueño