Esculpido con letras luminosas en las portadas de los periódicos de la semana Rubalcaba encuentra el mismo “fatum” electoral para el PSOE. Muy lejos, principios de los 90, quedaba el escrutar analíticamente las encuestas de opinión pública para adivinar el escrutinio final. En aquel entonces cada periódico tenía sus modelos de estimación, incluido el “ojo de buen cubero” del ABC. Ahora es notorio el acuerdo. El hundimiento del electorado del PSOE, causará, en regla de tres simple, la entrada y crecimiento de minoritarios. El ascenso a las alturas del PP. ¿Cuánto más? Cuanto más se hunda. Parece que ya no este escrito en la arena de la opinión pública sino en la piedra de los tiempos. Es algo de lo que advertía el profesor Tezanos hace unas semanas. La mejor campaña de la derecha la hacen las noticias. Transmiten resignación ante un futuro ya hecho. En otro momento, podría pensarse en una reacción que atenuara la mayoría abrumadora. Ahora es difícil. ¿No van a tener lo que se merecen? Y en todo caso ¿Qué más desgracias nos pueden pasar, si la educación, la sanidad y todo lo que importa ya está en su mayoría en manos de la derecha en España?

La fatalidad, para un sociólogo, expresa las consecuencias más probables de las decisiones y los actos. Especialmente en términos colectivos. La decepción deja una profunda huella. Y ya sin ilusión, el cinismo es profundamente servil. A unos los hace serviles del poder. A otros de sus pasiones y emociones. Los abstencionistas del PSOE ya no razonan. La clase media volátil progresista es, a día de hoy, un animal herido. El plan Pons de insustituible en siete días: recordar ferozmente la traición, insistir en el daño.

Como siempre, no es la crisis lo que te hunde. Es la forma y los tiempos con que se responde a la crisis. Siempre ha sido así. Hubiese bastado con que en el mismo paquete de las jubilaciones y los salarios hubiese entrado el impuesto de patrimonio, un incremento de la progresividad en renta y una revisión a las SICAV, por ejemplo, para que no estuviésemos como estamos. Los gritos de la derecha hubiesen ilustrado más que mil explicaciones a destiempo. A momentos excepcionales, medidas excepcionales. Pero claro, y ya se advirtió en la revista Temas, lo peor es el adoctrinamiento que el capitalismo especulativo hace de los economistas y, a través de ellos, de los políticos. Alguien advertiría: esas medidas van a retraer la inversión y hacer crecer la desconfianza de los mercados. Como opinión profesional. El suicidio de la socialdemocracia en España para los próximos años parece, no obstante, una certeza. No hallar más caminos no significa que no los haya.

Rubalcaba tararea en su interior “Que no daría yo por empezar de nuevo”. Lo intentó. Incluso la obediencia debida. No funciona. Y lo que es peor. La publicación de las estrategias. Las estrategias de los partidos deberían ser como los servicios secretos (en sus buenos tiempos), los ovnis o las meigas. Como de hecho lo son las estrategias de las compañías comerciales. “Hemos planeado esto para convencerte”. Respuesta: que te den. En una buena película, crees los personajes y olvidas que están actuando. En el fondo, como decía Malder: “Queremos creer”. Las tomas falsas arruinan cualquier película. La política española, especialmente en campaña electoral, esta llena de “tomas falsas”. Y al igual que la tragedia griega lo es por su “Ananke”, el teatrillo político español ya solo lo explica el “fatum”. ¿Cómo es eso posible? Fácil. Los políticos se han vaciado de contenido. Ya no son. Son sombras de lo que eran. Van de papel en papel, de cargo en cargo. Durante décadas. Sin voz propia, suenan en “playback” y solo mueven los labios. Gritan de verdad, pero cada uno en su sauna. Al oído del votante decepcionado del PSOE susurra el recuerdo de Celia Cruz “Teatro. Lo tuyo es puro teatro. Falsedad bien ensayada. Estudiado simulacro…”.

Es la ventaja del PP. Son tan naturales… Arrogantes, prepotentes, descarados, feroces, defendiendo a los ricos y su poder. Como debe ser. Para su electorado son una fuerza de la naturaleza. Tan auténticos…