No tengan dudas, “Asalto al tren. Pelham 1,2,3”, es lo que parece ni más ni menos, un sólido e intrigante relato que transmite intensidad con borbotones de imágenes y sonidos.

Su director Tony Scott, al que por su nombre muy pocos conocerán, pero si a sus películas de acción e intriga, es un verdadero profesional del género. Valgan como muestra las siguientes; “Déjà Vu”, “Marea Roja”, “Spy Game”,”El último Boy Scout” y “Enemigo Público”.

Es la segunda ocasión en que la aclamada novela policíaca de John Godey es llevada a la gran pantalla. En 1974, con el titulo “Pelham uno, dos, tres”, Walter Matthau protagonizó el thriller, dándole la réplica Robert Shaw, con un considerable éxito de público y crítica. Probablemente, esta será la razón y no la falta de creatividad de los guionistas la que ha empujado a los estudios a la realización de este film.

Narra la historia de un secuestro multitudinario ocurrido en la ciudad New York. Walter Garber (Denzel Washington), controlador del Metro de Nueva York, ve cómo la normalidad de su jornada se ve envuelta en un caos como consecuencia de un osado delito: el secuestro de un vagón de metro a cargo de una banda. Ryder (John Travolta), el cerebro criminal y líder de la banda armada formada por cuatro personas, amenaza con ejecutar a los pasajeros del tren a menos que se pague un alto rescate en el plazo de una hora. A medida que la tensión aumenta, Garber utiliza sus amplios conocimientos del sistema subterráneo en una batalla para intentar burlar a Ryder y salvar a los rehenes.

La dirección es eficaz, la interpretación de Denzel Washington y John Travolta es absolutamente creíble, logrando un resultado final más que aceptable para pasar un buen rato de una forma muy entretenida.