Alain Minc, en su libro La borrachera democrática, ya resaltó que las encuestas de opinión pública están convirtiéndose en uno de los instrumentos nucleares del ejercicio del poder y la influencia social en el actual contexto de deterioro democrático. Los otros dos elementos son el poder desproporcionado de algunos medios de comunicación social (claramente sesgados hacia la derecha) y el influjo político que ejercen determinados sectores de la judicatura. Nada nuevo.

En España hemos tenido un caso reciente de intento de manipulación mediática de las encuestas. La Encuesta publicada en la revista TEMAS, y recogida en esta misma publicación digital, no solo ha intentado ser contrarrestada urgentemente con otras encuestas sesgadas y de ocasión, sino que se ha llegado al insulto y a la descalificación absoluta de la Encuesta de TEMAS. Todo ello, a veces, por columnistas que ni siquiera se molestan en leer o intentar entender aquello que descalifican. Algo, por lo demás, muy propio de los mercenarios de la pluma. De los mercenarios, o de los que intentan arrimarse al sol (del poder) que más calienta. Por lo que pueda ocurrir en el futuro en los medios en los que publican y de los que actualmente viven.

Es posible que algunos de los “cantamañones” que siguen este proceder operen desde una cierta ignorancia de lo que realmente son las encuestas sociológicas e, incluso, no sepan discernir entre una encuesta realizada rigurosamente y una encuesta sesgada y poco representativa. También es posible que no sepan diferenciar entre lo que son datos primarios de una investigación sociológica, es decir, lo que espontáneamente declaran y manifiestan los encuestados, y las curiosas operaciones de cocina que a veces se practican, hasta conseguir resultados milagrosos. Por ejemplo, que el partido que resulta claramente vencedor en los datos primarios acabe siendo perdedor de manera abultada, una vez que ha pasado por los pucheros merlinescos de cocinas bastante peculiares.

Si alguno de estos comportamientos se debe a la ignorancia, la verdad es que a estas alturas tal posibilidad dice muy poco de aquellos que se pronuncian tan rotundamente sobre algo que desconocen. Que desconocen, pero que debieran conocer y estudiar desde las mismas Facultades de Ciencias de la Información.

Más singular resultan los casos de aquellos que, procediendo de posiciones de la izquierda, convierten su hostilidad actual hacia el socialismo, y hacia determinados líderes del PSOE, en una ocupación lucrativa. En este sentido, el acoso permanente al que están sometiendo determinados medios y columnistas ?incluso desde páginas acreditadas? al PSOE y a su actual Secretario General, Alfredo Pérez Rubalcaba, raya los límites de lo patológico. Lo cual revela a dónde están llegando algunos en su furor antisocialista. Como si quisieran hacer méritos.

La borrachera democrática de la que habló Alain Minc se está convirtiendo, por esta vía, en un auténtico despropósito que puede conducir a los medios de comunicación que se prestan a dicho juego a un descrédito creciente. Descrédito que no lograrán compensar con los recursos económicos que la derecha más rancia, desde centros de poder muy específicos, inyecta con generosidad en los medios, mientras las revistas progresistas de pensamiento, como TEMAS, son perseguidas y excluidas vergonzosamente de cualquier tipo de ayuda a la edición por parte de un Ministerio, y una Secretaría de Estado, que de Cultura parece que ya solo le queda el rótulo.