Cuando se produce un crimen hay que señalar al culpable. Y el culpable es el Gobierno del Partido Popular que aprobó el Real Decreto 16/2012, que acaba con la universalidad en la atención sanitaria y establece el sistema de aseguramiento. ¿Los argumentos? El texto está plagado de eufemismos como “sostenibilidad”, “eficiencia” y “ahorro”. La realidad es que con la legislación socialista todas las personas que vivían en nuestro país tenían derecho a la cobertura de la sanidad pública. Pero con el decreto del PP, solo tienen derecho a recibir atención sanitaria aquellos que estén “asegurados”. ¿Quiénes se quedan fuera? De entrada, todos los inmigrantes sin papeles en regla. Cientos de miles. Mañana, ¿quién sabe? ¿Los parados sin prestaciones?

Cuando Alpha enfermó, acudió al centro de salud de su barrio, que le remitió al hospital para la realización de las pruebas de diagnóstico necesarias. El hospital se negó a practicar la prueba hasta en tres ocasiones. En el último momento, el centro público forzó al joven a firmar un “compromiso de pago” para su eventual tratamiento. Pero no debieron confiar en sus posibilidades para cumplir dicho compromiso, porque el tratamiento nunca se llevó a cabo. Alpha murió en su casa, completamente abandonado. Se trata de un comportamiento injusto, inhumano y miserable, sí, pero con el Código Penal en la mano a esos responsables injustos, inhumanos y miserables se les puede encausar y meter en la cárcel por denegación de auxilio. Espero que la fiscalía sea diligente.

Habría que encausarlos por cometer un crimen, y habría que echarlos de los Gobiernos y de la Administración por incapaces. Porque el “ahorro” de 80 euros que costó la vida a Alpha ha traído como consecuencia el contagio de al menos 20 personas más, algunas “irregulares” y otras “regulares”. Y no sabemos a cuántos habrán contagiado estos 20 enfermos. Por lo tanto, la sanidad pública que no practicó una radiografía de 80 euros para ser “eficiente”, tendrá que hacer frente ahora a la atención de decenas de personas, con un coste evidentemente muy superior. En mi mundo merecen reproche por inhumanos. En el suyo, además, por estúpidos.

¿Cuántos “irregulares” se encuentran en esta situación ahora mismo en toda España? Enfermos, sin tarjeta sanitaria, sin dinero para contraer “compromisos de pago”, abocados al deterioro progresivo de su salud y quién sabe si a morir. ¿Por qué? Porque cometieron el terrible error de nacer en un lugar distinto al que el redactor del RD 16/2012 consideraba como lugar adecuado.

¿Y dónde están los obispos? Tan dispuestos a la batalla contra el condón y contra el derecho de la mujer a decidir sobre su maternidad, se olvidan de atender a los vivos. Tan beligerantes en defensa del nasciturus, no abren la boca para defender la vida de los ya nacidos. Tan preocupados por defender su influencia en las aulas, se afanan por no molestar al poder que niega el auxilio a los más débiles de la sociedad. Cuánta hipocresía.