La nueva película de Sodebergh convierte al oscarizado Benicio del Toro en el Che. Es un film basado en los propios textos del revolucionario en sus diarios y libros. La historia se inicia el 13 de julio de 1955 con un evento silencioso pero con grandes repercusiones en la historia de la Revolución Cubana. En un humilde apartamento de la ciudad de México, se conocieron Ernesto Guevara y Fidel Castro, presentados por Raúl Castro, el hermano pequeño de Fidel. Guevara se alistó inmediatamente en una misión de guerrilla destinada a derrocar al dictador cubano Fulgencio Batista.

Esta primera parte, recoge en un estilo entre documental y ficción el entusiasmo de los primeros años del Che Guevara como guerrillero en la revolución cubana, su lado más humano, y las victorias de este joven revolucionario hasta su discurso ante la Asamblea General de ONU en 1964.

La narración se detiene en el camino hacia La Habana, dejándonos con ganas de más. Sólo satisfechas con la certeza de la existencia de una segunda parte que llegará a nuestras pantallas en el mes de noviembre con el nombre de Guerrilla. En ella, nos contará el fracaso revolucionario del Che, y su sufrimiento y aislamiento hasta su muerte en Bolivia a los 39 años.

Sorderbergh, tras alcanzar la fama con películas como “Sexo, mentiras y cintas de vídeo”, “Traffic” o la serie de “Ocean’s Eleven” vuelve ahora con esta superproducción de más de cuatro horas y media. La crítica ha sido unánime en cuanto a su resultado. Hay que destacar que ha sido rodada con un estrecho presupuesto y casi completamente en castellano, a pesar de que el director no habla nuestra lengua.

Es una magnífica película, en lo cinematográfico, tanto en la dirección como en la interpretación. Destaca la fotografía tanto en sus imágenes en color como las que recrea en blanco y negro intensificando la credibilidad de la narración. Excelentemente documentada bajo el asesoramiento de Jon Lee Anderson, sin duda, el mejor biógrafo de Ernesto Guevara.