Hacer lo que te gusta en la vida es una suerte, hacerlo bien un regalo y, si logras vivir de ello, un privilegio. Fernando Trueba pertenece a este reducido grupo de artistas que disfruta con su trabajo, insufla entusiasmo a los que rodea armonizando su más disparatada creatividad. En esta ocasión, en esta magnífica y peculiar película de animación ha contado con la estrecha colaboración de Javier Mariscal y su hermano Tono a lo largo de seis años. El resultado es una mezcla de técnicas innovadoras y dibujo tradicional que podemos calificar de excelente. Ha sido premiada con el Goya y el Gran Premio del Festival de Animación de Holanda y sin duda, no serán los últimos.

Como explica su autor sobre el guión, escrito en colaboración con el escritor Ignacio Martínez Pisón, el filme “es la historia de dos personas jóvenes en Cuba a finales de los años 40 y la manera en la que la vida les une y separa como en una canción. Es una película llena de música, amor, sensualidad y color” en resumen “una canción romántica, un bolero”.

Como no puede ser menos en una obra de Trueba, la música juega un papel central. Las grandes piezas de la banda sonora son recreadas por un inmejorable plantel de músicos encabezados por Bebo Valdés, Freddy Cole (hijo de Nat King Cole) y el saxofonista Jimmy Heath. Y como plato fuerte a Estrella Morente interpretando una vieja canción de Bebo, francamente, magistral.

La cinta evoca al daiquiri del Floridita, a la Habana antigua decadente y pasional, a las locas noches del Tropicana, a las nostálgicas noches en los club de jazz de Nueva York, en definitiva un combinado perfecto, gracias a la música y al trazo grueso, claro y de gran colorido de Mariscal. Todo ello, mezclado en las dosis justas que sólo unos pocos saben lograr.