Después de cuarenta años de impedimentos por parte del neoliberalismo triunfante, y cuando ha pasado más de un año desde la propuesta realizada por el presidente de la Comisión Europea de crear una tasa a las transacciones financieras dentro de la UE, Alemania, Francia, España, Italia, Austria, Bélgica, Portugal, Eslovenia, Grecia, Eslovaquia y Estonia van a implantar la denominada Tasa Tobin.

No se hará en toda la UE por la negativa o abstención de países como el Reino Unido (que tiene su propia tasa sobre operaciones de acciones) Suecia, República Checa, Malta y Luxemburgo. Pero, comienza un camino largamente esperado, donde el sistema financiero tendrá que contribuir a la equidad en Europa. Algo lógico dentro del contrato social que fundamenta nuestra sociedad. Pero aún más si se recuerda que los europeos han aportado más de 5 billones de euros al sector financiero en los últimos años.

Este paso, que está dándose ahora, viene a confirmar algo tan sencillo y decisivo para la humanidad, como es tener voluntad para hacer y cambiar las cosas. Si existe voluntad política las cosas se hacen. Y se dejan a un lado los tecnicismos y los intereses de una élite económica que pretende seguir teniendo una posición dominante para continuar aumentando sus riquezas al tiempo que asfixia la equidad.

Es un primer paso. Pero, los ciudadanos ahora tienen que seguir presionando a los gobiernos, que ellos han elegido con su voto, para que se extienda la medida y se acabe con los paraísos fiscales. Primero con los que existen en Europa, para dar ejemplo, y después o en paralelo con los del resto del mundo.

Será una forma de recuperar una concepción de democracia donde el ciudadano y su bienestar están por encima de unas oligarquías que vacían de contenido la democracia para solo mantener la ficción de su nombre. Queremos otro tipo de sociedad y ya no vamos a parar hasta conseguirlo.

Como dijo Roosevelt, el 4 de marzo de 1933 en su toma de posesión como Presidente de los Estados Unidos de América, “necesitamos dos garantías para impedir que vuelvan los males anteriores: debe haber supervisión estricta de todas las operaciones bancarias, así como de los créditos e inversiones; hay que poner término a las especulaciones que se hacen con el dinero de la gente y contar con una disposición que establezca una moneda corriente, adecuada y firme”.

Como ya escribí el 6 de octubre de 2011 en un artículo titulado ¡A pagar el 0,1 y 0,01 por las transacciones financieras”, hoy podemos decir que tenemos una buena noticia, vamos a por la siguiente.

Con voluntad, voluntad y voluntad como mandato de los ciudadanos.