En unas imágenes que dan la vuelta al mundo a la velocidad “youtube”, el comentarista económico afirmaba “afortunadamente el desastre económico ha sido mucho menor que el humanitario”. Habla de los miles de muertos en Japón. Seguramente un desliz. Pero hace mucho tiempo que los economistas ahorran en sentido común y compasión. No hay maldad; solo aplicaba las prioridades que le enseñaron en la escuela y después en la Facultad.

La ola del tsunami también barrió la marea nuclear que comenzaba a inundar Europa y en ella España. Ya se intensificaban las noticias falseadas sobre dependencia energética (al menos eléctrica) y los palmeros de turno montaban el jaleo. Ahora hay miedo. Con motivo propio y ajeno. Se juzga la ocultación de la fuga radiactiva en Ascó. No hay maldad; por lo visto dejaron los respiraderos abiertos. No lo comunicaron por temor de que se llegara a pensar falsamente que algo como lo que había pasado pudiese pasar.

La especulación acosa a Portugal. Pero no hay maldad. Ya lo dijeron los organismos internacionales. El capital financiero es así, y donde no encuentra la oportunidad la crea. Pero es simplemente para ganar más dinero. Sin mayor finalidad. No se tienen que volver paranoicos los gobiernos socialistas. Son cosas del Scrabble. Completar PIG da menos puntos que PIGS, pero muchos más que IG.

Cospedal llora en Castilla-La Mancha. Pero no hay maldad. Es candidata y le escriben un elogio con las letras de su nombre. Esta vez no es Scrabble. Es dele-tre-o. Como sus nominas. Quiere continuar con su cargo orgánico en el Partido Popular. Está claro que de “la tonta del bote” solamente tiene el bote. Que siempre viene bien por si el partido hace aguas o trasvases. No parece probable. Salvo que metan el remo, van a toda vela.

Otra que de “tonta del vote” solamente tiene el voto es Esperanza Aguirre. Se desguaza de risa con lo del Metrobús. No hay maldad. Son efectos secundarios de la anestesia. No de la intervención (ya recuperada con bien), sino de la continua borrachera sin resaca en que viven los del PP en su ahumado Madrid.

Ana Botella afirmaba “quieren convertir lo de la contaminación en un asunto de salud pública”. No hay maldad. Es Ana Botella. Por eso cambiaron de lugar los medidores. Donde estaban había demasiados gases. ¿Lógico, no?

Podríamos continuar hasta mañana y más allá. Con fragmentos del día a día. No es tanto la maldad la que arrasa el mundo, como la estupidez autosostenida. Imprevisible, pero con una lógica aplastantemente obvia cuando se da a conocer. Al final, los científicos sociales tendremos que aceptar los tres tesoros del Taoismo como principios epistemológicos. Sencillez: la acción social, el mundo real no es trascendente. Es simple y llano en sus motivaciones y razones. De una simplicidad estúpida y sin maldad (intencionalidad). Paciencia: ver título. Y por último compasión: con nosotros mismos. Por querer buscar una racionalidad donde parece que solo rigen entremezcladas las emociones y una dosis elevada de la tontería del momento.