En la era de la televisión y de las grandes campañas de comunicación, los expertos resaltaron el nuevo papel de los líderes, propiciando el reclutamiento de candidatos, que en ocasiones estaban más aventajados en lo que se refiere a sus imágenes telegénicas, que en otras cualidades políticas. Lo que, a veces, ha dado lugar a un cierto declinar de los niveles de la ejecución política, que sería interesante que alguien estudiara.

En España, las cosas son algo más complejas, ya que a los dos vectores anteriores –con el trasfondo de la telegenia y la capacidad de atracción de los líderes– se une un elemento adicional de carácter territorial-nacionalista, que hasta el presente había incidido de manera más acusada en algunas Comunidades Autónomas (Cataluña, País Vasco y Galicia, principalmente), pero que ahora está influyendo en los comportamientos electorales en casi todas, bien de manera directa, o indirecta, debido a las reacciones que ha suscitado el desarrollo de los Estatutos de Autonomía.

Como se puede entender, con un mapa político afectado por tres vectores (más el telegénico), la previsión de los comportamientos electorales es más compleja y difícil de anticipar. Pero, aun así, debemos ser conscientes de que las cosas no se quedan ahí, y diversas tendencias y datos recientes indican que está entrando en escena un cuarto vector de influencia, que aun no sabemos cómo puede interactuar con los anteriores. Me refiero a las variables de confianza en la capacidad técnica y el rigor de los candidatos y equipos políticos. Diversos aspectos de la evolución de nuestras sociedades hacen que un número creciente de electores (profesionales, técnicos, cuadros, personas con más formación e información, etc.) empiecen a ser bastante sensibles a estas dimensiones de la política, que no siempre son bien atendidas por los partidos políticos.

De hecho, algunas tendencias de desmovilización y distanciamiento político y determinados comportamientos electorales (aumento del voto blanco y nulo), responden en buena medida a los déficits que un número no despreciable de ciudadanos detectan en este sentido. ¿Cómo incidirá este cuarto vector en las próximas elecciones de marzo? Pronto lo empezaremos a verificar.