La primera fechada el trece de diciembre: El Tesoro Público español ha colocado este martes 4.941 millones de euros en letras a 12 y 18 meses, con un interés marginal del 4,08% en el primer caso y del 4,25% en el segundo. La subasta ha sido un éxito porque se ha logrado captar más de lo previsto -oscilaba en conjunto entre 3.250 y 4.250 millones de euros- y se ha conseguido rebajar el tipo de interés ofertado en un 20%. Además la demanda casi ha quintuplicado la oferta: se han solicitado 18.276 millones entre ambos tipos de letras.

La segunda es del viernes 16 de diciembre: Dos bancos acaparan la subasta del Tesoro con dinero del BCE. Dos grandes entidades financieras se lanzaron ayer a comprar bonos españoles y permitieron al Tesoro Público duplicar sus objetivos de emisión en una subasta de deuda que sorprendió gratamente al mercado y al Estado. El organismo colocó 6.000 millones de euros en una subasta en la que se pretendía colocar entre 2.500 y 3.500 millones de euros. Según el subdirector del área de deuda pública de Ahorro Corporación “ha sido una operación inteligente. Los bancos cogen dinero de los préstamos que ofrece el BCE al 1% y lo utilizan para invertir en deuda española a unas rentabilidades del 4,02%, el 5,23% y el 5,54”

La tercera es del 19 de diciembre: El Banco de España insta a la banca a comprar deuda pública. Presión para que adquieran títulos y hagan negocio con ellos ante el BCE. Pueden adquirir títulos de renta fija al Estado por encima del 5% y ofrecerlos como garantía para arrancar préstamos al BCE por debajo del 1%. Resultado: un goloso 4% de margen de negocio anual como mínimo.

Estos ejemplos, se podrían poner más, muestran con toda la crudeza y claridad que el sistema financiero no ha corregido su comportamiento, y sigue especulando, con nuestras vidas y nuestro dinero, para continuar generando beneficios millonarios a unos pocos mientras el crédito no llega a las familias ni a los sectores productivos.

El sistema financiero es fundamental para permitir la existencia de inversión y debe estar al servicio de la sociedad. Pero hoy no es así. Se ha convertido en parte esencial del problema que existe en nuestras sociedades y no puede ser ni consentirse. Necesitamos que los bancos financien el crecimiento, la inversión productiva y se comprometan con la creación de empleo.

El cambio es más necesario que nunca. Pero para lograrlo, los ciudadanos tienen que tomar conciencia que son ellos los que pueden obligar a los gobiernos a situar como objetivo fundamental de sus políticas a las personas e imponerles la realización de políticas que creen empleo y reduzcan la desigualdad. Pero tienen que participar activamente.

Si hace un año a los españoles les hubieran preguntados que era la prima de riesgo probablemente la mayoría de la población no hubiera sabido que responder. Hoy, con un lenguaje u otro, los europeos, y dentro de ellos los españoles, saben que esta prima no les gusta porque está arruinando sus vidas para que unos cuantos, entre ellos los bancos, sigan haciendo negocios milmillonarios a costa de la aumentar la angustia y el sufrimiento de los ciudadanos de a pie.

Ha pasado un año, y ya sabemos que la prima de riesgo, también conocida como riesgo país, es la diferencia entre el interés que se pide a la deuda emitida por un país cuyos activos tienen mayor riesgo respecto de otro libre de riesgo y con el mismo vencimiento.

Ha pasado un año, y ya sabemos que los primos de riesgo gobiernan no solo los bancos sino algunos países de la Unión Europea bajo el mantra de los tecnócratas y del “no se puede hacer otra cosa”,

Ha pasado un año, y ya sabemos que el sistema financiero solo cambiará con la intervención de unos gobiernos que les obliguen a modificar el rumbo de su egoísmo para estar al servicio de la sociedad.

Nuestros deseos de más justicia social solo se harán realidad si somos ciudadanos comprometidos, porque todos los políticos y los gobiernos no son iguales. Último ejemplo: Rajoy nombra Ministro de Economía y Competitividad, a Luis de Guindos, que fue responsabilidad de Lehman Brothers (banco de inversión estadounidense cuya quiebre es un símbolo de la crisis) en Europa.

Depende de ti.