Un encuentro que nace con la intención de celebrarse anualmente y que, además de centrarse en el análisis de como está el estado de la democracia en el mundo, planteará propuestas decisivas como “La Declaración Universal de la Democracia”, promovida y presentada por Federico Mayor Zaragoza y Karel Vasak. Un proyecto que pretende responder a la doble aspiración humana de democracia y paz.

Como se ha señalado, “el proyecto de Declaración Universal de la Democracia ha sido concebido como un complemento de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: las dos Declaraciones están destinadas a permitir que todos los seres humanos lleven una vida digna de ser vivida. La democracia no puede, en efecto, existir sin el respeto y la protección de los derechos humanos, mientras que los derechos humanos sólo pueden desarrollarse en un régimen democrático”.

Es la primera vez, con este proyecto de declaración, que la democracia se refleja en sus cinco expresiones y manifestaciones: democracia política, democracia económica, democracia social, democracia cultural y democracia internacional. Siendo transcendentes las distintas expresiones democráticas, es de destacar la inclusión de la democracia económica, porque supone un paso decisivo en el avance democrático que necesitan las sociedades del siglo XXI.

La democracia económica tiene que conjugarse con un avance en el concepto de ciudadanía que nos lleve hasta una ciudadanía económica. Mientras, la democracia económica se concreta en el artículo 11 del proyecto de Declaración Universal de la Democracia donde señala: “11.1 La democracia debe desarrollar sistemas económicos fundados en la justicia social, a la cual se subordinarán siempre todos los otros aspectos y dimensiones de la vida económica, que tengan por objeto la libre y leal competencia así como la indispensable cooperación, con el fin de alcanzar un desarrollo económico sostenible, una prosperidad compartida, el fomento del empleo y el trabajo, y la utilización racional de los recursos económicos, alimenticios, naturales y energéticos, cuyo objetivo fundamental sea que toda persona pueda acceder a los bienes y a los servicios necesarios para una vida digna de ser vivida. 11.2 Los principios de responsabilidad en relación a la sociedad -transparencia, permanencia, justicia fiscal- deben ser siempre tenidos en cuenta, para evitar la hegemonía del provecho”.

Es probablemente, como se afirma en la presentación,“la primera vez que un instrumento internacional relativo a la democracia subraya el vínculo intrínseco entre la democracia y la paz. El régimen político de la democracia, por estar fundamentado en la libertad y los derechos humanos es, en efecto, el mejor garante de la paz nacional y de la paz internacional. Pero al mismo tiempo, la existencia de la paz nacional y de la paz internacional constituye la condición ‘sine qua non’ del régimen democrático en un país, haciendo necesaria la conjunción de los esfuerzos de todos los actores de la vida en sociedad: Estados, individuos, entidades públicas y privadas.Una verdadera cultura de la paz debe emerger en estas condiciones”.

Ahora bien, una vez presentado este proyecto de Declaración Universal de la Democracia en Estrasburgo son imprescindibles tres acciones. La primera, dar la mayor difusión posible a esta Declaración. La segunda, que el mayor número de ciudadanos del Planeta, una vez conocida, la firme para que cuente con un respaldo decisivo a la hora de poder llegar a hacer efectiva la tercera acción. Que no es otra, que las Naciones Unidas adopte la Declaración Universal de la Democracia. Y para ello, como propone Mayor Zaragoza, el Consejo de Europa, en el espíritu del artículo 54 de la Carta, elabore, a partir del proyecto preparado, un instrumento que se convierta en el complemento necesario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Hoy se abre una puerta a la esperanza para millones de ciudadanos en nuestro Planeta, porque hay que ser conscientes que todos los desarrollos democráticos que se han producido en la historia de la Humanidad han sido y serán avances en igualdad. Pero para que sean realidad los ciudadanos son los que deben empujar en esta dirección.