Apenas un par de años desde la película de Tomas Alfredson de idéntico nombre en español y tenemos una nueva versión fílmica de la novela de John Ajvide Lindqvist. Un remake fulminante que pronto hizo que más de uno se llevara las manos a la cabeza esperando otra “americanada”, al curso de la epidemia “crepuscular” que asolaba a la juventud. El director, Matt Reeves, que ya hizo Monstruoso (Cloverfield) tampoco parecía el más indicado para esta historia intimista. Pero no. Sorpresivamente, esta nueva visión del cuento entre una niña vampiro y un niño tímido mantiene un respeto escrupuloso por su predecesor. Y quizás eso la pierde en gran parte.

Estamos en los primeros 80 en Nuevo Méjico. Owen es un niño tímido cuyos padres se acaban de divorciar, y para colmo un matón del colegio no le deja en paz. Aislado de todos de pronto conoce una persona afín: Abby, la niña que se acaba de mudar a su bloque. Más tarde descubrirá que su nueva amiga no es una niña más, sino una vampira.

No hay que dejarse confundir por el sensacionalista tráiler de la película, que no está sino para vender entradas, a costa de engañar con lo que la película es realmente. No es una película de terror (aunque contenga algún elemento más misterioso que atemorizante). Es una muy hermosa historia de amistad y amor entre un niño inadaptado y una niña, también inadaptada a su modo. Que sea vampira es importante, pero no es lo fundamental. Si se sabe mirar por encima de ello cualquiera encontrará una buena historia, incluso aquellos a los que no les gusta el género de los nosferatu.

La película sería fantástica si no fuera porque apenas hace 2 años el sueco Tomas Alfredson rodó prácticamente la misma historia. Quienes no la vieran tienen una buena oportunidad, pues esta versión quizás tiene un ritmo mejorado respecto a la original; quienes ya la vieran se pueden sentir defraudados. ¿Qué aporta esta nueva versión? Más bien poco. Toca un poco el tema del mal desde la perspectiva profundamente religiosa de los norteamericanos. La niña es mucho más angelical que la original (interpretada por Lina Leandersson), pues aquélla poseía un aspecto atemporal más apropiado para su personaje inmortal, aunque su transformación es más acusada y genera auténtica desazón. La realización es muy cuidada, con una profundidad de campo mínima que deja enfocada a los personajes y desdibujados los fondos y otros personajes, lo cual es muy interesante. Pero poco más, a nivel de historia es casi casi un calco.

¿Podría Reeves haberse atrevido con otras tramas presentes en la novela, más escabrosas y profundas? No, la rentabilidad comercial de la cinta no lo habría hecho posible, pero sin duda habría dado una visión distinta del original, y por tanto haberse alzado como una propuesta sobresaliente, incluso superior. Al ser tan similares se queda en un notable alto, que a muchos puede saber a poco. Pero sin duda aquellos que no vieran la original disfrutarán con esta película que, como aquella, es un pequeño tesoro por descubrir.

Lo mejor: El esmero de la realización, los actores protagonistas y la historia, que sigue manteniendo su magia a pesar del remake.

Lo peor: Que no se haya atrevido el director a sacarle más partido a la historia, buscando nuevos caminos, y que haya gente que no se acerque a verla pensando que es “una de miedo más”.