La violencia, en sus variantes física y psíquica, está ahí y forma parte de la naturaleza humana. Muchas veces cuesta distinguir los límites entre la violencia que es la respuesta de un mal control de las emociones ante determinadas situaciones, la violencia producto de una cierta maldad -que se ha ido fraguando a partir de las experiencias vividas- y violencia que responde a una enfermedad. En cualquier caso, entendemos por violencia el uso intencionado de la fuerza física o de determinados mecanismos psicológicos en contra de otra persona, con el propósito de causarle daño.

Concretando más, proponemos la definición del glosario de la Agencia Global de Noticias: «Es toda acción que atenta contra la dignidad, la libertad y la integridad física y psíquica del ser humano, produciéndole sufrimiento, dolor o cualquier forma de limitación a su bienestar o al libre ejercicio de sus derechos». En Internet hay infinidad de páginas web en las que se muestra violencia y se incita a ella: ‘las páginas de organizaciones radicales y movimientos terroristas, que incitan a la violencia e intentan justificar ideológicamente hechos violentos’; ‘las páginas de violencia promovidas por sectas ilegales (fanáticas, satánicas…)’; ‘las páginas relacionadas con la pornografía infantil, pedofilia…y, en fin, páginas morbosas sobre violencia de género, torturas, asesinato…’ Pero esta realidad es algo tan detestable -y perseguible- como es, a mi juicio, muy dudoso que desde un punto de vista constitucional se puedan penalizar las conductas de los ciudadanos por el mero hecho de que utilizan la Red como medio para expresarse, comunicarse y convocarse en reuniones públicas.

Por otra parte, se anuncia que las penas para esos delitos de vandalismo callejero se van a elevar a un mínimo de dos años con el fin de que los jueces, a petición de los fiscales, puedan adoptar en estos casos la medida cautelar de prisión provisional. De esta forma, el Ministro del Interior llego a decir que nos estaríamos «homologando a países» como Francia o Reino Unido para hacer frente a ese tipo de agresiones desde la legislación penal española. De nuevo vuelven aquellos tiempos en que los gobiernos de Aznar legislaban a golpe de ocasión y en función de cuales fueran los titulares del día en el Telediario. Pero, es que, además, tal pretendida reforma legal es innecesaria, porque en la redacción vigente del Código Penal ya se contemplan unas penas de hasta tres años de prisión para quienes cometan desórdenes graves en la calle.

Por tanto, estamos ante una medida que se enmarca en la idea equivocada de que todos los problemas devienen de una hipotética insuficiencia de nuestra Legislación Penal. Lo que no es cierto, ni seria nada bueno que lo fuera, y es de lamentar que así se siga creyendo en el Partido Popular. Hay que apostar, señor Ministro, por una mejor organización de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para prevenir este tipo de comportamientos tan inciviles.