Este marco histórico y la trama de espionaje es solo el envoltorio que utiliza Lee para regresar al tema del amor prohibido que ya abordó magistralmente en su oscarizada película sobre dos cowboys homosexuales, “Brokeback Mountain”.

Basada en el relato de la escritora china Eileen Chang, la nueva película de este versátil cineasta cuenta la historia de un grupo de jóvenes revolucionarios que traman el asesinato de un poderoso político que colabora con las fuerzas japonesas de ocupación. Para lograr su objetivo utilizan como cebo a una bella integrante del grupo, que se encargará de seducir al traidor.

La actriz debutante Tang Wei interpreta el papel de la mujer que acepta atrapar al ministro colaboracionista, un personaje del que se encarga de dar vida en la pantalla el actor Tony Leung, una auténtica estrella del cine asiático, protagonista entre otras películas, de “Hero” y “Deseando amar”.

Estos dos personajes aparentemente antagónicos tienen un importante punto en común: un profundo sentimiento de soledad. Ambos encuentran en la tórrida pasión sexual en la que se convierte su relación un atisbo de esperanza que da un nuevo sentido a sus vidas.

Las escenas de sexo explícito han levantado polémica en Estados Unidos y han hecho que la película no se proyecte en China en su versión íntegra. Pero es precisamente en esta descripción tan realista de una sexualidad descarnada cuando la película alcanza su mayor nivel de fuerza e intensidad. Es ahí cuando el espectador se encuentra con el Ang Lee más inspirado, capaz de mostrar la crudeza y contradicciones del comportamiento humano con grandes dosis de verdad, sinceridad y belleza.