Una sociedad con un desempleo elevado, con desigualdades salariales crecientes entre los que trabajan y que no genere empleo es insostenible y está abocada al fracaso. Primero con exclusión y dualidad social y, posteriormente, con conflictividad social cada vez más profunda y generalizada.

El desempleo mundial se situó en 205 millones en 2010, prácticamente igual que el año anterior y 27,6 millones superior a la cifra registrada en 2007, y además con pocas posibilidades de que a corto plazo vuelva a los niveles anteriores a la crisis. Muchas economías están saliendo de la crisis pero no están generando empleo para absorber el crecimiento de la población en edad de trabajar. La tasa de desempleo mundial fue de un 6,2 por ciento en 2010, frente al 6,3 por ciento de 2009, y sigue muy por encima de la tasa del 5,6 por ciento registrada en 2007.

Junto al desempleo, y sobre la base de los datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su estudio sobre «Tendencias mundiales del empleo 2011», hay dos factores que no hay que olvidar. El primero, es que la estimación de trabajadores en situación de empleo vulnerable en el año 2009 es de 1.530 millones, lo que significa que la tasa mundial de empleo vulnerable es del 50,1 por ciento. Más o menos igual que en 2008 pero alejada de la disminución constante y sustancial registrada los años anteriores a la crisis. El segundo, la tasa de trabajadores pobres en el nivel extremo de 1,25 dólares de los Estados Unidos estimada para 2009 es del 20,7 por ciento, 1,6 puntos porcentuales por encima de la tasa prevista sobre la base de la tendencia anterior a la crisis. Esta estimación equivale a alrededor de 40 millones de trabajadores pobres más en 2009 de lo que hubiese cabido esperar a partir de las tendencias previas a la crisis. Se calcula que la proporción de trabajadores que viven con sus familias por debajo de la línea de pobreza de 2 dólares de los Estados Unidos al día está en torno al 39 por ciento, es decir, suma 1.200 millones de trabajadores en el mundo. Y el número de trabajadores pobres, que no ganan para superar el umbral de los 2 dólares al día, aumentaría en 200 millones hasta alcanzar el 45% de los trabajadores en el mundo.

En el estudio se puede apreciar el diferente comportamiento de las distintas zonas del Planeta. El 55 por ciento del aumento total del desempleo mundial entre 2007 y 2010 se produjo en las economías desarrolladas y la Unión Europea, que sólo representa el 15 por ciento de la fuerza de trabajo del mundo. El empleo se contrajo un 2,2 por ciento en 2009 y un 0,9 por ciento más en 2010. El empleo en la industria disminuyó en alrededor de 9,5 millones de personas entre 2007 y 2009. El desempleo afecta a 15 millones de personas más que en 2007 (más del 50 por ciento) y especialmente a los jóvenes. El desempleo en Europa Central y Sudoriental (no UE) y la CEI alcanzó su punto máximo a escala mundial en 2009, tras aumentar 1,7 puntos porcentuales y situarse en el 10,4 por ciento, cuando en 2008 estaba en el 6 por ciento. Mientras en Asia Sudoriental y el Pacífico, la tasa de desempleo disminuyó ligeramente, pasando del 5,2 por ciento de 2009, a un 5,1 por ciento en 2010.

La democracia implica redistribución de la riqueza a través de los salarios; implica una socialización del poder, de todos los poderes. Por este motivo, hay que buscar la extensión de las prácticas y procedimientos democráticos en las diferentes esferas sociales y económicas, a nivel local y planetario, porque las ideas de democracia, de libertad, de igualdad y de participación, que han impregnado en mayor grado a la sociedad que a algunas de sus organizaciones, son indivisibles. ¿Cómo hacerlo? la cuestión fundamental es la necesidad de evitar concentraciones excesivas de riqueza y de poder que lleguen a ser disfuncionales para la sociedad y que impidan una participación de todos los ciudadanos en condiciones de igualdad

Primero las personas y luego las cosas. Ésta es la revolución de los próximos años.