“District 9” es una película de ciencia ficción. Eso sí, una nueva variedad, no vista hasta ahora y, que como alguno ha profetizado, abre una nueva dimensión al cine de este género. Producida por Peter Jackson y con la que debuta su director Neill Blomkamp.

Blomkamp, es novato en la realización para la gran pantalla pero cuenta con un gran reconocimiento en el mundo de los efectos especiales. Ha participado como tal en series como Smallville y Stargate SG-1 o el famoso anuncio del Citroën C4 robótico de sobra conocido por todos nosotros.

Los elementos sobre los que se articula esta historia son: extraterrestres marginados en guetos, corporaciones tratando de sacar provecho de su tecnología y toda clase de oscuros experimentos auspiciados por una política racista. “District 9” trata el primer contacto con una civilización alienígena cuya nave llega a la Tierra, situándose sobre Johannesburgo, sin que esté muy claro de dónde vienen ni para qué han venido. Con el paso del tiempo se producen un montón de situaciones en cierto modo predecibles pero que se alejan de las de las clásicas películas de contactos alienígenas. Aquí los extraterrestres simplemente no son bienvenidos y se acaba produciendo una situación con obvios recuerdos al penoso apartheid de Sudáfrica de la última mitad del siglo XX, con un sinfín de detalles y dilemas éticos.

Rodada como una especie de medio documental, con protagonistas totalmente desconocidos, con unos efectos especiales perfectamente integrados, como no podía ser menos. Es un largometraje lleno de giros y sorpresas, con un ritmo trepidante que nos aproxima a la aceleración propia de los videojuegos. Delatándonos que este film es el resultado obtenido por Jackson y Blokamp tras facasar en su intento de llevar al cine el exitoso videojuego “Halo”. Es una película algo extraña, con características muy peculiares y planteamientos futuristas alternativos que sorprenden al público en general y la hacen muy atractiva a los jóvenes y aficionados a la ciencia ficción.

No sólo su contenido y como se ha realizado es lo novedoso, sino también que, meses antes de su estreno, se puso en marcha una llamativa campaña de marketing que inundó cuartos de baños, ascensores y paradas de buses con carteles advirtiendo de que eran “For Humans Only” (sólo para humanos). En la red crearon páginas web como la de MNU (Multi-National United), la corporación industrial que gestiona el Distrito 9. Su contenido nos ofrece toda clase de propaganda anti-alien repitiendo una y otra vez la palabra “humano” al tiempo que nos invitan a unirnos a su cuerpo de seguridad privada. Además se explica la regulación vigente para toda forma de vida extraterrestre, incluyendo la prohibición de salir del Distrito 9 o la distribución de objetos que glorifiquen culturas no humanas. También en esta campaña se da entrada a supuestos blog, como el MNU Spreads Lies de un empleado anónimo de la MNU preocupado por las injusticias y atrocidades cometidas a puerta cerrada por esta corporación. El blog promueve la igualdad entre especies y nos da algunas claves sobre la historia de los aliens. Toda una puesta en situación, muy espectacular, para una cinta, en la que no cabe la menor duda, que es la primera de una larga saga cinematográfica.