Una de las últimas entregas producidas por la dinámica y creativa pantalla británica tiene nombre de mansión victoriana: “Downton Abbey”, la casa solariega del conde de Grantham. Al frente de este producto está Julian Fellowes, galardonado con un oscar y conocido por ser el guionista de “Gosford Park”, una película con la que esta serie mantiene fuertes concomitancias.

En pleno reinado de Jorge V, el drama comienza con la noticia del hundimiento del Titanic. Con ese convulso paisaje de fondo y la amenaza de la Gran Guerra en el horizonte, este producto del canal ITV narra la historia de los Grantham, unos aristócratas que aman, sufren, lloran, ríen, toman el té, cazan el zorro y cuidan de su servicio. Porque, copiando el esqueleto de la famosa “Arriba y abajo”, la serie relata también las vidas de los (numerosos) empleados que hacen del castillo un lugar refinado, reluciente, propio de otra época. Hasta dieciocho personajes principales van tejiendo la trama.

Downton Abbey habla de clases sociales, sí, pero sin ira ni moralina ideológica. La partitura coral de una sociedad ya extinguida se ha deshilachado de forma armónica, soleada, donde las intrigas palaciegas y las conveniencias sociales adoptan un tono de exquisita naturalidad. La elegancia aristocrática contagia incluso la forma de rodar, tan pausada y delicada que hasta se mastica visualmente.

El éxito de crítica y público de este culebrón de lujo recalca, una vez más, los rasgos que colocan a la televisión británica en su merecido pedestal: un guión mimado, que esquiva el tópico y la corrección política; unos actores solventes, liderados por Maggie Smith, y una historia que no se alarga sin sentido. Estos son los ingredientes de este menú de lujo que ha sabido poco a los espectadores ingleses. Y es que los siempre exigentes críticos no se han quedado cortos en alabanzas hacia la que ha sido la serie revelación en la televisión británica: “Engancha desde el principio”, presume de un guión “tejido con minuciosidad” y “a prueba de golpes”… Pero no sólo esto, Downton Abbey es toda una demostración de poderío. Cada capítulo cuesta un millón de euros, el doble de lo que vale un episodio de cualquiera de las series españolas.

Muchos eran los que dudaban sobre si una serie tan británica iba a funcionar en nuestro país. Y al final ha funcionado: el martes 15 de Marzo, día del estreno, convocó a un 17.1% de share. De esta forma se ha convertido en la emisión más vista al superar a todos sus competidores. Ante este tremendo éxito, Antena 3 ya ha comunicado que se ha hecho con los derechos de la segunda temporada. Pero no sólo eso, también ha comprado los derechos de otra serie muy similar, “Arriba y Abajo “.

¿Estamos ante un cambio de calado que implica que las series británicas, que hasta ahora han pasado desapercibidas, pueden tener cabida en este país? De cualquier manera, que una de las series más grandes del año pasado vaya a emitirse en España es una gran noticia.