Isabel Allende, Plaza & Janes, Editores, 2015

En la vejez, los recuerdos llenan la vida de ilusión y fantasía. En la vejez, nos aferramos al pasado porque el futuro nos conmueve. En la vejez, nos instalamos en lo extraordinario y destilamos candidez. Así somos, y así es la protagonista de esta hermosa novela, Alma Velasco, una anciana, que perdida en el laberinto de su mente, recorre su azarosa vida, en finos y sólidos trazos, de la mano de su adorado nieto y de una joven misteriosa.

Alma guarda tras de sí una vida marcada por la separación temprana de sus padres y hermanos en la Polonia de la Segunda Guerra Mundial y una larga vida acomodada con sus tíos y primos en los Estados Unidos. Y cuando entre niños anda el juego, los sentimientos más puros afloran y se afincan para siempre. Así fue para Alma e Ichimei, amigos de la infancia y espíritus libres unidos a lo largo de toda su vida, a pesar de los impedimentos sociales que trataron de alejarlos. Sin embargo, no hay nadie, ni nada que pueda apagar el fuego entre dos personas, pues cuando las brasas parecen extinguirse, porque la vida es un azar inquietante, y una brizna de aire fresco las remueve, resurgen con fuerza y brío. Y dan calor hasta el final del camino, como cuando Alma se va en silencio y paz y su amado Ichimei le besa la mejilla, aunque para todos él se había ido tiempo antes.

El amante japonés es un relato sencillo, lleno de sensibilidad y ternura, que les reconciliará con la naturaleza humana, máxime en tiempos convulsos como en los que nos ha tocado vivir, por poner al descubierto lo más delicado de nosotros mismos.