Tampoco voy a entrar en lo que será motivo de crítica por muchos aficionados al tema, como son los aspectos morales del paso del sector público al sector privado. Ni pertenezco a ningún comité de ética ni siquiera soy aficionado al tema. Además, como es más probable que las personas trabajemos en el sector privado que en el público, el que el Sr. Taguas vuelva a su estado más natural a mí no me causa ningún sobresalto.

Respecto de la cualificación profesional del Sr. Taguas no tengo ninguna referencia que me haga dudar del acierto que ha tenido SEOPAN al elegirle como su próximo presidente.

Ni tampoco me cabe más que felicitar al Sr. Taguas por haber elegido el sector de la construcción como su campo de actividades para los próximos, y deseo que muchos, años.

Y en cuanto a la envidia que puede provocar ese fichaje, prefiero no confesarla por pertenecer a ámbitos muy personales.

En definitiva, a mí la peripecia personal del Sr. Taguas me tiene sin cuidado, lo que me preocupa, y es hora ya de que lo diga es quién está al mando del cambio de modelo económico.

Porque el propio Presidente Rodríguez Zapatero ha formulado la necesidad de un cambio del modelo económico español que haga reducir el peso de la construcción, el «ladrillo» como se acostumbra a conocer, en el conjunto de la economía patria y sea sustituido por otros que consuman mucho I+D+I, (como si estas tres letras no fueran de aplicación en un sector tan tecnológico como el de la construcción).

Resulta que esa formulación se ha hecho desde Presidencia del Gobierno cuando su Oficina Económica estaba presidida por el Sr. Taguas, por lo que, sin poder asegurar que la idea fuera suya, es de suponer que este señor no debía ser ajeno a ese criterio. Y ahora resulta también que el Sr. Taguas, al cambiar de trabajo, se pasa al sector de la construcción.

De ahí las dudas que pueden surgir sobre el futuro cambio de modelo. Porque, o bien el Sr. Taguas tiene el encargo de dinamitar desde dentro el sector de la construcción, o bien el Sr. Taguas como los antiguos sofistas o como los mas modernos pragmáticos, son capaces de adaptarse a cualquier criterio defendiendo una idea y la contraria, o bien el Sr. Taguas va a ocuparse con su mayor vocación al engrandecimiento de las empresas constructoras que, con sus cuotas, van a permitir que cobre su sueldo cada mes.

Y como esto último es lo mas probable, la gente puede pensar que una cosa es predicar y, otra, dar trigo, por lo que los próximos sermones sobre el particular van a ser menos creíbles.

Cosa ésta de dar trigo nada desdeñable, por cierto, en estos tiempos de aumento del paro en el sector de la construcción, por lo que deseo el mayor éxito al Sr. Taguas en su nuevo trabajo en el sector privado y a sus sucesores en el sector público para conseguir que el cambio de modelo no se produzca por reducción del «ladrillo» sino por aumento de los demás sectores.