Es una obligación cívica leerlo y darlo a conocer. Su divulgación un compromiso ético con la verdad y la defensa de los servicios públicos. Me emociono y me indigno a recordar esos hechos luctuosos para la sanidad pública. Pero lo que me entristece es la endeble memoria de la ciudadanía, o mejor dicho de una parte mayoritaria de ella. Por eso saludo y felicito a los autores de este libro por su publicación, por poner negro sobre blanco lo que aconteció en ese hospital público que lleva el nombre de ese insigne científico que fue Severo Ochoa.

Se ha calificado, y con acierto, de “La gran infamia” el teatro de la farsa que organizó el gobierno regional de Madrid presidido por la perversa Aguirre y su fiel lacayo Lamela. Un gobierno contra un equipo de médicos que ofrece una muerte digna a sus pacientes. Esa es la historia de El caso Leganés, un libro del doctor Luis Montes y del periodista Oriol Güell que reconstruye los tres años de persecución que convulsionó a la sanidad pública y que ha marcado un antes y después en lo que se refiere a los cuidados paliativos de nuestros enfermos.

Como dice el propio doctor Montes, “ no recuerdo cómo empezó el día en el que me acusaron de matar a 400 personas. He intentado muchas veces pensar en aquellas horas del viernes 11 de marzo de 2005, cuando desperté siendo un médico solo conocido por la familia, los amigos y la gente del hospital. Antes de que un periódico publicara mi foto en portada, como si fuera un asesino en serie, y de convertirme en blanco de insultos y calumnias de todo un sector político y mediático”.

Una campaña perfectamente premeditada para deteriorar la imagen de la sanidad pública, un ataque en toda regla contra uno de los hospitales emblemáticos de la red pública de Madrid. Hoy nadie puede negar que la oscura razón, no fuera otra que facilitar el camino a la privatización de la sanidad pública. Ni siquiera los pusilánimes que, en aquellos delicados momentos, en vez de actuar pedían esperar al resultado de la Justicia.

La justicia se ha pronunciado, dejando las cosas en su sitio, pero los responsables de esa ignominia no han pagado por ello. Ni en los tribunales ni en las urnas, que menos que la historia se lo cobre no olvidando.

Insisto en la importancia de recordar, de no olvidar. De identificar las estrategias que emplea esta extrema derecha que gobierna en la Comunidad de Madrid para privar a sus

Ciudadanos de unos servicio públicos de calidad, que son sus derechos.