«Yo escribo con mucha calma, pensando mucho, lo que quiero no es que la gente se entretenga leyendo, sino que reflexione, eso es lo que yo pretendo»

Mercedes Salisachs

Mercedes Salisachs es una de las escritoras más laureadas de la literatura española contemporánea. Acumula en su haber 20 galardones, entre los que destaca el Premio Planeta en 1975 por “La gangrena”, el de Novela Histórica Alfonso X El Sabio por “Goodbye, España” en 2009 y el Premio Literario Ciudad de Barcelona por “Una mujer llega al pueblo”, en 1956. Junto a los galardones, hay otro rasgo distintivo que ha marcado su vida y obra: Salisachs es una transgresora. Dicen que es “la escritora en activo más longeva del mundo”, dato verdadero pero que empaña lo importante: es una escritora con el espíritu de una auténtica y joven revolucionaria.

Su última obra, publicada por Libros Libres, es una novela corta que, con prosa directa y exquisita, sin grandes adornos, tiene tantas páginas –por pura casualidad anecdótica- como los años de su autora: noventa y cuatro. Ciertamente, no es poca hazaña, a esta edad, mantener firme el pulso de la narración hasta la última línea. Pero aún más difícil es construir una historia que va contra la corriente de lo que hoy resulta “normal”.

Al adentrarnos en la trama de fondo realista que nos plantea Salisachs emergen una serie de interrogantes: ¿Quién es el protagonista de “El cuadro”? ¿Una prostituta que queda embarazada y –no es poca trasgresión- trae al mundo a esa criatura de la que ni ella conoce quién es su padre? ¿O Manuel, su hijo, que vive con la comprensible obsesión de encontrar al hombre que lo engendró? ¿O será el amor inesperado que nace en la protagonista cuando menos lo esperaba? ¿O será, quizás, el cuadro con el que Manuel habla cuando está a solas con él?

Habrá que decir que, además de revolucionaria y transgresora, Mercedes Salisachs es sobre todo una mujer –quien haya leído sus novelas estará de acuerdo- con la cabeza y el corazón fijos en la trascendencia. Esta “fijación” empapa todas las páginas de “El cuadro”, siguiendo la trama de una historia de ficción que provoca en el lector algo que hoy parece artículo de lujo en la literatura “à la mode”: una profunda nostalgia espiritual.

La contracubierta del libro destaca que “es una trama llena de suspense que romperá los moldes de los imaginable”. Es muchísimo más que eso: habría que hablar con verdad de una aventura de amor que roza constantemente el tono poético y que sólo es posible saborear en la intimidad del alma.