La economista italiana Mariana Mazzucato, asesora del Gobierno británico de la Comisión Europea y profesora en la Universidad de Sussex, ha escrito un libro sugestivo y muy ilustrativo El Estado emprendedor. Mitos del sector público frente al privado (RBA, 2014). La obra es valiente y atrevida pues como dice Carlota Pérez, una relevante economista en innovación tecnológica, en el prólogo: «Desmontar mitos nunca es fácil. Nadar contracorriente requiere determinación, un serio compromiso con la verdad y evidencias irrefutables. Esto es lo que Mariana Mazzucato exhibe en este libro, que desafía con éxito la ampliamente extendida idea de que el Estado no puede tomar decisiones acertadas, que es torpe, burocrático e incapaz de asumir riesgo emprendedor».

En los tiempos de fundamentalismo de mercado cuestionar estas ideas desde luego no es tarea sencilla, pero lo más relevante de esta aportación es que pone encima de la mesa una función del Estado poco o nada conocida, como es la de emprendedor. Se tiene la idea bastante generalizada de que el Estado no tiene iniciativa y menos capacidad de emprendimiento, pues se mueve lentamente como consecuencia de que se encuentra anquilosado y prisionero de unas estructuras excesivamente burocratizadas. La capacidad de emprendimiento se considera que es exclusivo de la empresa privada que se muestra como más ágil, flexible e innovadora. Nada más lejos de la verdad.

En efecto, como la autora demuestra, con el estudio de casos concretos, muchas de las grandes innovaciones recientes, como internet, los teléfonos móviles con sus aplicaciones, los GPS, la pantalla táctil, las energías renovables, avances en la salud y genética, por poner algunos ejemplos, no hubieran sido posibles, sin la intervención activa del Estado. Muchos de los ejemplos, como ella dice: «se refieren a Estados Unidos -con el objetivo de demostrar que el país al que a menudo se considera el más representativo de los beneficios del ‘sistema de libre mercado’ tiene uno de los Gobiernos más intervencionistas en lo referente a innovación- ,los ejemplos más recientes llegan en mayor medida de los países emergentes».

Este papel del Estado, como señalaba anteriormente, se encuentra escasamente analizado por parte de los economistas, que por lo general entienden, los que defienden el papel del Estado que son minoría dentro del mundo académico, que la intervención tiene sentido para corregir los fallos del mercado. De este modo, se defiende una regulación de los mercados, la expansión de la demanda efectiva, la existencia del Estado del bienestar y la financiación pasiva de la I&D. Apenas se ha entrado a analizar ese papel activo que supone la capacidad de innovar por parte del sector público. Esta función es la que resulta realmente rompedora en este libro de Mazzucato. Así que no solamente nada contracorriente sino que revela capacidades y posibilidades del Estado, que por lo general permanecen ocultas y no visibles.

¿Qué es lo que realmente entiende por Estado emprendedor?: «Un Estado emprendedor no solo ‘elimina el riesgo’ del sector privado, sino que también visualiza el espacio de riesgo y opera de forma atrevida y efectiva dentro de este para conseguir que las cosas ocurran. De hecho, cuando el Estado no está convencido de su función, es más probable que sea ‘capturado’ y sometido a los intereses privados. Cuando no asume un papel de liderazgo, se convierte en un pobre imitador de los comportamientos del sector privado, el lugar de una alternativa real».

A la luz de las varias enseñanzas que se pueden extraer de este libro, una de ellas muy significativa es que España no tiene un Estado que haya cumplido este papel y lo que es peor que lo vaya a cumplir en un futuro. Lo más grave es que con ello se pierde el tren del progreso no solamente frente a los países que tradicionalmente han estado más avanzados en este terreno y en el de las inversiones en I&D, sino también ante los países emergentes. De hecho, como consecuencia de esto, siguiendo el razonamiento de Mazzucato, lo que sucede es que el Estado español es presa de los intereses privados, de la captura de rentas por parte de los grupos privilegiados, y de los que usan el sector público a favor de sus intereses y enriquecimiento.

La apuesta en España por la I&D sufre un notable retraso y no solo no se ponen los medios para avanzar por este camino, sino que con las políticas de recortes se retrocede aún más con relación a los países desarrollados a la vez que se está siendo superado por los países emergentes. Mientras todo esto sucede el sistema fiscal se hace más regresivo, se da un gran fraude y la corrupción alcanza niveles muy elevados. Este Estado no es solo «capturado» por los intereses privados, sino que bajo su manto se está expoliando a los ciudadanos con el robo que supone la corrupción. Una de las razones de que esto suceda la da Velázquez-Gaztelu en Capitalismo a la española. Cómo la perversa alianza entre los políticos y la oligarquía financiera frena el avance de España (La esfera de los libros, 2015).

Ahora que estamos ante las elecciones autonómicas, habida cuenta que tienen competencias en este terreno, no estaría de más que los candidatos se leyeran este libro y fueran capaces de hacer propuestas factibles y posibles para sentar las bases de una política en la que el Estado deje de ser en parte lo que es con tanta corrupción y que se convierta en emprendedor, aparte de otras funciones sociales, ecológicas y educativas tan importantes que debe desempeñar.