La crisis, que estamos sufriendo la mayoría de la población y de la que se benefician las élites económicas, evidencia el fracaso de la ideología neoliberal y su modelo económico, que bajo el argumento de las expectativas racionales, la eficacia y la libertad repudia cualquier regulación al considerarla negativa, proclama el crecimiento económico ilimitado como excusa para la acumulación de la riqueza en pocas manos, conlleva la asunción descontrolada de riesgos y afirma la supremacía de la economía sobre la política.

A pesar del fracaso, si no se cambia el paradigma económico, volverá a reinventarse para seguir haciendo lo que hasta ahora. Es necesario, por tanto, que la ciudadanía presione a sus gobiernos para imponer un nuevo orden económico democrático. Hay que pasar página del capitalismo financiero y avanzar hacia una globalización distinta que no sólo se guíe por principios de rentabilidad, sino también de justicia, de igualdad y de responsabilidad ante los ciudadanos.

No hay excusas para mantener un sistema económico mundial donde la pobreza mata a millones de personas, el comercio sigue sin funcionar para los países más pobres y el cambio climático avanza, mientras unos cuantos siguen beneficiándose y dañando a la mayoría de la población mundial.

El último ejemplo, el nuevo informe, ‘Errores en el Pronóstico de Crecimiento y Multiplicadores Fiscales’, firmado por el economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), Olivier Blanchard y Daniel Leigh, donde reconocen el «error» cometido por el FMI a la hora de recomendar recortes a los gobiernos europeos, ya que no se dieron cuenta que la política solo de austeridad acabaría con el crecimiento. Algo que cualquier familia o estudiante de primero de económicas veía.

Millones de personas en el mundo han perdido sus trabajos por culpa de estos supuestos expertos que no aciertan ni cuando se equivocan. Eso sí, ahora para tapar su inutilidad, o lo que es peor su trabajo a favor de los poderes económicos, reconocen que “los pronósticos subestimaron significativamente el aumento del desempleo y la caída de la demanda interior con la consolidación fiscal». Utilizando la lógica que ellos predican, tendrían que estar despedidos. Pero siguen ahí.

No importa que Olivier Blanchard ya firmara otro informe en febrero de 2009,“Lecciones iniciales de la crisis”, elaborado por el Fondo Monetario Internacional, donde la tesis central del mismo era que las causas de la crisis estaban en que “en la raíz del mal funcionamiento del mercado se encontraba el optimismo generado por un largo período de crecimiento fuerte, bajas tasas de interés real y volatilidad, así como fracasos de la política económica en materia de: 1.-Regulación financiera; 2-Políticas macroeconómicas; 3.-Arquitectura mundial. Como si el FMI no fuera uno de los actores principales en la economía internacional, y junto con el Banco Mundial no hubieran influido de manera determinante en las políticas que han realizado y realizan los Estados, ya estén en vías de desarrollo o sean países desarrollados.

No importa tampoco que el FMI, con Oliver Blanchard, publicara otro informe en enero de 2011, sobre su falta de previsión ante la crisis, cuyo título era “Desempeño del FMI en el período previo a la crisis financiera y económica: La supervisión del FMI entre 2004-07”.Donde se observa que esta institución no ha cumplido su función, como ella misma reconoce, cuando afirma que durante el período comprendido entre 2004 y el comienzo de la crisis a mediados de 2007, el FMI no advirtió a los países en el epicentro de la crisis, ni a sus países miembros en general, de las vulnerabilidades y los riesgos que finalmente provocaron la crisis. (Ver artículo publicado en Sistema Digital “FMI, ¿En manos de quién estamos?) (1)

No importa que Blanchard y Leigh señalen ahora que los pronósticos del FMI utilizaron multiplicadores fiscales de 0,5, cuando en realidad la cifra sería de 1,5, lo que significa que por un dólar que recorta el Ejecutivo de su presupuesto cuesta a la economía del país 1,5 dólares. Con todo lo que ello ha supuesto de sufrimiento, paro y recorte de derechos. (Ver artículo publicado en Sistema Digital “FMI, ¿En manos de quién estamos?) (2)

A ellos no les importa, porque ni les afecta ni les piden responsabilidades. Pero a la mayoría de la población si nos tiene que importar. Tenemos exigir que se acabe con el FMI como lo conocemos hoy. Tiene que pasar a depender de las Naciones Unidas, para acabar con la falta de imparcialidad con que trata el FMI a sus accionistas más importantes con respecto al resto, y porque pondríamos la institución al servicio del bienestar de las personas y no de las elites económicas y políticas. Y al mismo tiempo, tienen que asumir responsabilidades, porque la justicia tiene que existir para todos.

Hay que elegir entre Democracia y oligarquía.

Ellos, los poderes económicos lo tienen claro y decidido ¿Y tú?