En efecto, no resulta fácil describir lo que supuso la llegada del FCE y de lo mucho que nos beneficiamos de ello los estudiantes universitarios de aquellos años sesenta. Posteriormente también se beneficiaron generaciones de estudiantes y profesores, pero conviene recordar que entonces apenas había editoriales dedicadas a la economía, que hicieran traducciones de libros de los grandes pensadores y otros de gran importancia. La excepción era la editorial Aguilar, a la que conviene hacer mención. Pero el FCE supuso mucho más, pues publicó en castellano las grandes obras de los clásicos, Smith, Ricardo, Malthus, Mill, Marx, principalmente, y los grandes autores del siglo XX Schumpeter y Keynes.

De manera, que gracias a esta editorial pudimos leer a los grandes economistas que habían contribuido con su desarrollo teórico al avance del conocimiento de la economía. Hasta entonces se padeció un cierto desierto cultural, aunque había formas de adquirir los libros del FCE. La publicación de libros de economía es realmente impresionante y se caracteriza por la pluralidad. Gracias al FCE se pudieron conocer libros relevantes de economistas marxistas, como Dobb, Sweezy, y Baran, por mencionar a los más significados en aquellos años. También fueron dados a conocer las obras de los pioneros en estudiar el desarrollo económico, como Nurkse, Lewis, Myrdal (los dos premios Nobel),Hirschman, y Adelman, entre tantos.

No puedo hacer aquí mención a tantas obras publicadas, pero sí subrayar que el catálogo del FCE es importante no solamente por la cantidad de los libros editados, sino por la calidad. Por ejemplo, gracias al FCE podíamos leer el libro de Kuhn “La estructura de las revoluciones científicas” que tantas veces se ha mencionado en las antiguas oposiciones de cátedra, y la obra clásica de Veblen “Teoría de la clases ociosa”.

Merece sin lugar a dudas una mención especial la colección de breviarios. Era de las primeras editoriales, si no la primera, en España en implantar el libro de bolsillo. Su fondo bibliográfico es de una gran calidad, hasta el punto que conviene revisar de cuando en cuando, pues se encuentran verdaderas joyas. La contribución que ha hecho a la cultura y al conocimiento hay que remarcarlo y desde luego se le tendría que rendir un homenaje por parte de nuestro país a esta magnífica labor editorial, que tuvo en Javier Pradera el primer gerente para España. Además de lo mencionado y lo que supuso esa extraordinaria embajada cultural de México en nuestro país, también el FCE acogió a un grupo de los exiliados españoles en aquel país, a lo que hay que estar agradecidos. El FCE ha sido un enlace intelectual entre España y América Latina de gran significación.

La editorial fue creada en 1933 por Daniel Cosío Villegas que pretendía fundamentalmente difundir la cultura económica, y de ahí su nombre, en México. Se enriqueció con la llegada de los intelectuales españoles en el exilio mexicano, que ampliaron su objetivo a otras áreas más allá de la economía, así como a la creación literaria y artística. La editorial se internacionaliza en América Latina y en España. En ella publican autores españoles y latinoamericanos y sus magníficas librerías se extienden por todo el continente y en nuestro país. De los aproximadamente 9.000 títulos, cerca de 3.500 son traducciones; en primer lugar del inglés (62%), seguido del francés (23%) y el alemán (8%).

El conocimiento económico no hubiera sido igual en España sino se hubiera contado con una editorial de esta naturaleza. Por ello, quisiera dedicar mi pequeño homenaje al buen hacer cultural y de difusión del conocimiento que tiene tras de sí esta trayectoria de más de 75 años y de 50 en España. En estos momentos, además, de pensamiento débil, de incremento de la ignorancia, y de sustitución de la lectura reflexiva por el lanzamiento de consignas simples y falsas a través de los medios de comunicación, resulta necesario rescatar la historia de una editorial que ha sido decisiva en la formación de tantos universitarios.

Poder celebrar este cumpleaños es un gozo especial para mí, pues cuento en mi biblioteca con una gran cantidad de libros del FCE. Mientras estaba en el acto me encontraba como en un oasis frente a las necedades económicas que tenemos que oír todos los días a los responsables del Gobierno. Me imagino que muchos de los economistas que nos dirigen no han leído libros del FCE y a lo mejor ni saben que existe. Así nos va. Pero ya se sabe: aquí lo que importa no es el conocimiento para conseguir una sociedad mejor, sino el dinero, la avaricia, la codicia, y el fomento del capitalismo de amiguetes y de casino.