Rajoy está escondido, oculto e instalado en la indolencia. Escondido, en la acepción de retirar a alguien a lugar o sitio secreto. Cuando debería estar en el Parlamento dando explicaciones, cualquier excusa es válida para huir de España, ya sea un partido de futbol de la selección o viajes al extranjero que podrían realizarse en cualquier otro momento, con tal de no explicar qué está pasando.

Oculto, porque tapa, disfraza, encubre y calla de manera premeditada lo que debiera decir por una parte, y por otra, porque sigue disfrazando infantilmente la verdad, como hemos podido ver estos días en el delicado rescate a la Banca española. Lo que para Rajoy era “un éxito”, “una línea de crédito”, “o algo que España no iba a necesitar”(ayuda de ningún fondo Europeo), para todo el mundo, por mucho que él y su Gobierno lo nieguen, es un rescate.

Instalado en la indolencia, está debilitando la calidad de la democracia en España, porque está deteriorando las instituciones con sus continuas ausencias y desprecios. El último, suspender el debate del Estado de la Nación en la peor coyuntura económica que ha conocido España. Un presidente del Gobierno no huye del Parlamento, y menos en momentos tan complicados como los actuales. El Parlamento, más que nunca, debe ocupar la centralidad del sistema y desde él debe salir la información y las decisiones que tranquilicen y proporcionen seguridad a los españoles.

Es la hora de la transparencia y la verdad. No puede seguir negándose a explicar en el lugar donde reside la soberanía nacional, es decir, en el Parlamento qué está ocurriendo y cómo vamos a salir de ésta. No puede seguir gobernando a través de decretos leyes, porque este abuso lleva al Parlamento a un estado de excepción encubierto con su mayoría absoluta. No puede seguir negándose la realidad de angustia y sufrimiento que estamos padeciendo los españoles, con frases hechas y eslóganes vacíos de realidad.

España se recuperará y crecerá con el esfuerzo de todos, pero la orientación tiene que partir de un Gobierno que, con actitud franca y decidida, supere la crisis con un proyecto de país donde aumente la igualdad. Eso solo se conseguirá si nos ponemos como tarea primordial colocar a la gente a trabajar. El Derecho al Trabajo y su realización práctica por encima de la austeridad.

Lo contrario, lo que en estos momentos hace el PP, que es aprovechar la crisis para recortar derechos, dividirá la sociedad y también hará que salgamos más tarde de este momento de sufrimiento y oscuridad que solo un necio puede negar.

Por último, como dijo Roosevelt en su toma de posesión como presidente en 1933, “en el camino hacia la reanudación del trabajo, necesitamos dos garantías para impedir que vuelvan los males anteriores: debe haber una supervisión estricta de todas las operaciones bancarias, así como de los créditos e inversores; hay que poner término a las especulaciones que se hacen con el dinero de la gente y contar con una disposición que establezca una moneda corriente, adecuada y firme”.

Qué lastima que el olvido de unos y la codicia de otros nos lleve a cometer los mismos errores.