El subsector de la construcción residencial supuso el 52,7% del valor de la inversión en construcción en los tres primeros trimestres de 2007. Dicho subsector explicó más del 10% del crecimiento de la economía española entre 1998 y 2006, a la vez que ejerció una influencia más que significativa sobre el consumo de los hogares. Estos últimos se endeudaron de forma intensa en la etapa de auge inmobiliario, al calor de los altos precios de las viviendas, y no solo para adquirir vivienda.

En el mercado de la vivienda las ventas descendieron en un -12% en los tres primeros trimestres de 2007 sobre el mismo periodo del año precedente. Los visados de obra nueva de los Colegios de Aparejadores disminuyeron en mas de un -23% (enero-noviembre). El total de afiliados a la Seguridad Social en la construcción no dejó de descender entre los meses de julio y diciembre. En cuatro autonomías descendió el empleo en la construcción en 2007 (Andalucía, Castilla y León, Extremadura y Madrid).

En el cambio de ciclo está resultando decisivo el diferente perfil adoptado por las entidades de crédito, que han frenado de forma radical las nuevas concesiones de créditos, tanto a promotor como a comprador. Dicha circunstancia ha profundizado la caída de la demanda y de las iniciaciones de nuevas viviendas.

La inversión en vivienda suponía el 9,3% del PIB en 2007. El peso del sector de la construcción en el empleo ascendía al 14,5% en ese mismo año. Un retroceso de la construcción residencial superior al 5% en 2008 quitará más de medio punto de crecimiento al PIB en este año.

Pero todo apunta a que en 2008 la inversión en vivienda va a descender de forma significativa, ante la caída espectacular de las iniciaciones de nuevas viviendas. Será difícil lograr el 2,5% de crecimiento anual del PIB previsto por la OCDE para la economía española en este año. 50.000 empleos menos en la construcción darán lugar a que el aumento de la ocupación en el conjunto de la economía no pase de los 200.000 nuevos empleos.

En 2008 descenderán los tipos de interés, lo que mantendrá más entonado el consumo de los hogares, pero ello no significará volver a ritmos de ventas y construcción de viviendas como los del pasado inmediato. Resultan elevados los stocks de viviendas no vendidas. Los inversores tardarán en volver a comprar viviendas. Los precios de la vivienda crecerán menos que la inflación o descenderán en 2008, espoleados por la debilidad de la demanda y por la sobreoferta persistente. Las ayudas al alquiler establecidas por los gobiernos socialistas (directas y fiscales) estimularán la demanda de vivienda de alquiler desde los hogares más jóvenes.

Las mayores centrales sindicales han subrayado la conveniencia de que el crecimiento de la economía española se apoye menos en la construcción residencial que en el pasado inmediato. Entre 1997 y 2007 solo la rama de actividad de “Actividades informáticas. Investigación y Desarrollo” superó, en lo relativo a empleo, al crecimiento registrado por dicha magnitud en la construcción y en los servicios inmobiliarios, que ocuparon el primer plano de la escena económica.

Para lograr dicho objetivo será necesario que haya más cooperación entre las diferentes administraciones públicas, especialmente desde los ayuntamientos, y que se llegue a considerar en el mundo menos urbano que la alternativa a la agricultura no es necesariamente la construcción de nuevas viviendas, de las cuales muchas no se ocuparán nunca. Y que se acepte, además, que pasó la etapa de los rendimientos y beneficios espectaculares.

La economía española debe plantearse crecer mejor, facilitando el despertar de ramas de actividad con mas productividad, y también hay que establecer desde el sector público unos objetivos mas ambiciosos que el simple servir de lugar de descanso de los jubilados del norte europeo.