Fraga ha muerto. Un tabú con raíces antropológicas prohíbe hablar mal de los fallecidos. Gallardón lloraba; ya sabemos, por su palabra y su actuación como ministro, que es su hijo político. ¿Habrá heredado los famosos tirantes con la bandera española? Cuanto me alegra saber que su forma de entender la vida tiene continuación en nuestra política. Puede descansar en paz, que sus hijos políticos continuarán dándonos guerra. Desplazada la Ley de plazos, llegan perpetuas revisables, endogamia en el poder judicial, tasas a los recursos. El PP da cumplimiento a su programa. O eso dice. Gallardón, ¿para cuándo renombrar los matrimonios gay?. El sector de secta llega con la pila bautismal cargada a tope y no cejarán hasta que familia sea lo que Rouco manda. En el PP cuentan con gentes de profundas convicciones y valores. Si creemos a Freud, muchos de ellos ponen en una misma seso con sexo y los dos lo usan en modo “cogito interruptus”. Con ello, alguno y alguna logra llegar intelectualmente virgen a los cargos más elevados.

Han convertido los derechos civiles en España en el nuevo tapiz de Penélope. Lo que la izquierda hace durante el día, la derecha más oscura lo deshace durante la oscura noche de sus Gobiernos. “Timeo hominem unius libri” decía el santo Tomás. Nos recomienda temer a los lectores de un solo libro. Pero aún puede ser peor cuando estos además se empeñan en leernos, no ya un libro, sino la cartilla con el catecismo. Los mismos que imponen religión católica como asignatura, se oponían a Educación para la Ciudadanía por adoctrinar. ¿¿¿¿????. Ya lo tienen. Escucho al ministro en su explicación, la nueva asignatura introducirá los valores de Europa. Quizás tenga razón. Para qué educar ciudadanos y que rabien indignados en las plazas, cuando lo importante ahora es ayudar a los parados emigrantes españoles para que se familiaricen con los países de destino y sus calles.

Y ahora es cuando se echa de menos el impuesto de sucesiones. Con la cantidad de cosas que el Gobierno del PP dice haber heredado de los socialistas, recaudaríamos una pasta increíble para la Hacienda Pública. Y en su defecto, que apliquen el de patrimonio a todos los que han patrimonializado el Estado y los recursos públicos.

Rajoy dice que la reforma laboral le costará una huelga general. Pero no le preocupa demasiado. Con tanto parado, los que paren no pueden ser demasiados. Al fin y al cabo, para hacer huelga hay que estar trabajando. Santamaría afirma que tratarán la memoria histórica con el mismo espíritu de la Transición. ¿Se puede decir más claro? Ahora la enterrarán otra vez en la cuneta de la historia. La derecha es feroz con su pedigrí y siempre lo será. Más aún, y Garzón ya lo sabe. La derecha tiene como obsesión ganar y tener razón. Ya saben por donde ira el final de ETA.

Hace dos meses, el Gobierno socialista explicaba cómo le felicitaban en Europa y desde el PP se indignaban por la subordinación. Dos meses más tarde, Cospedal presume que en Europa han gustado los recortes y les han dado golpecitos en la espalda. Chacón les grita ahora por hacer lo que piden en Europa y no defender la soberanía española. El “quítate tú para ponerme yo” funciona hasta en la oposición. Se traspasan las carteras en el Gobierno y parece que también los papeles para hacer oposición. Pero que conste: Gibraltar español. Nos dejarán desnudos pero menuda es la derecha para que nos quiten el pasado. Mientras, pisan el acelerador. Saben que así no pueden llegar a las siguientes elecciones. Se dan dos años para freírnos y se dejan dos para intentar cocernos la empanada.

En el socialismo no se vislumbra tierra a la vista. Y el guión es ya demasiado conocido: “ideales” en la oposición e “ideas” en el Gobierno. ¡Cuanto que aprender de la derecha, que lo hace al revés y lo hace tan bien! Y da igual Chacón que Rubalcaba. Los dos tienen la mismas posibilidades de que se mire hacia tras sin ira.

En Andalucía están “ere” que “ere” con los ERES. Tú “ere” un corrupto. Más lo “ere” tú y tu tío de Valencia. En Sevilla no se sabe de qué ere hablan: el de empleo o el de Mocedades. Y lo digo yo, que soy andaluz. En Valencia los centros educativos están llenos de mantas. Y no hablo del manta habitual si no de la prenda de abrigo. Montoro propone castigos penales para quienes despilfarren en absurdos el dinero público. Los demás partidos se mofan al ver de dónde viene la idea. Otros, y entre ellos tontamente Llamazares, dicen responder políticamente. ¿Responder políticamente? Como dice el humorista José Mota: “Tu también te has dado cuenta, ¿No?”. Que quiere que le diga tal y como está el país. Mire, si no sabe, no se ponga, por más que le atraiga el coche oficial, el sueldo y el sí señor. Los golpes de efecto del PP son conocidos (ejemplo: véase la supresión del servicio militar). Proponer un castigo procesal, dado que la experiencia nos cuenta que pocos terminan en condena (ejemplo: véase Camps), puede despertar mucha admiración. Es más, ojalá.

En Europa continúa la política de cañoneras. Hace tiempo la política colonial consistía en enviar un barco cañonero para poner orden en el país. Hoy el papel es de Ángela “cañonera” Merkel. Surca las aguas del euromar y allí dónde peligran los fondos de pensiones y bancos alemanes, apuntan los (sus) fondos de rescate y amenaza con hundir (no mantener a flote) la economía del país si no suelta lastre (bienestar social). Ahora mismo estamos al filo de que ocurra una “desgrecia”. Y lo mejor es para el futuro de la UE. Después de demostrar de forma muy activa (venga de reuniones) su pasividad, proponen la solución “correparadelante”. Más Europa. ¿Más de la misma? Nos vamos al traste con los trastos. Y no hablamos del Este. Allí, como ya se sabía, añoran cada vez más la seguridad económica del comunismo. Las tensiones étnicas (racismo puro y duro), la ultraderecha nacionalista, el autoritarismo, el desgobierno, la corrupción como norma, son realidades que ya no son emergentes, sino que sumergen las libertades en Hungría, Rumania, Polonia, Bulgaria … y más.

En fin. Recordarle que acertar depende de la pregunta y no de la respuesta. Por eso, sobre el futuro, no se pregunten adónde vamos. Pregúntense adónde volvemos. En fin.