El PNV mantiene su porcentaje y gana sólo un escaño, aunque con ambigüedad (manifestando que estaba en contra de la anulación de las listas batasuneras) intentó atraer ese voto, pero EA y EB, sus compañeros de viaje en el tripartito, se han despeñado, tanto es así que Madrazo (Secretario General de EB-IU) que ha ejercido de mamporrero inútil de Ibarreche no ha salido de diputado. Creo que ha sido un justo castigo.

La crisis y la gestión de la crisis parecen no haber tenido ninguna incidencia en el País Vasco y, si acaso, ligera en Galicia.

Tampoco parece que hayan afectado los escándalos de presunta corrupción y de espionaje en el entorno del PP. En la derecha estos “asuntejos” afectan muy poco, mientras que en la izquierda son demoledores.

Otro aspecto que hay que anotar es que tanto Núñez Feijóo como Basagoiti son, dentro de lo que hay en el PP, personas algo más moderadas o que al menos no presumen de estar en la ultraderecha. Estos resultados, sobre todo el de Galicia, dan un respiro a Rajoy, pero no le inmunizan por completo contra las desestabilizaciones internas.

En el País Vasco es evidente lo que expresa el resultado. Se convierte en mayoritario el rechazo a la violencia y al compadreo comprensivo con el brazo político de los violentos y, en consecuencia, el soberanismo y los pactos de Estella, que dan por fracasados.

Por las declaraciones parece que Ibarreche no ha entendido el mensaje y pretende que le corresponde seguir gobernando, pese a que con sus posibles socios no suma lo suficiente para auparle. Por lo tanto, es posible que, de entrada, hagan lo imposible para que Pachi López no sea Lehendakari y que cuando llegue le hagan la vida imposible. Pachi López tiene que estudiar lo que no hicieron bien sus compañeros gallegos para que su gobierno se consolide y continúe después de esta primera legislatura.