Un viejo dicho afirma que nunca puedes controlar lo que pasa, pero sí la cara que pones. En ello está Rajoy, con cara en formato fijo dónde lo único que cambia es su mirada, variando entre el susto, el miedo, el horror o la desesperación. A diferencia de Soraya, expresiva de gesto pero siempre con la misma mirada tipo «Soy Jack Nicholson y te perdono la vida». Aunque nadie se lo cree, viendo lo visto y más aún lo no visto. ¿Dónde está Gallardón hijo? Son las paradojas de la vida. La ley sobre la interrupción del embarazo interrumpió la gestación de su ley apostólica. Eso sí que es un ministro «interruptus» o la demostración española del segundo teorema de Gödel.

Podemos ya se ha hecho mayor y tiene su propia campaña en contra. En España no eres nadie si no te montan una campaña, con la razón o por cualquier otro medio. La evidencia lo demuestra: 108 millones de resultados tras la búsqueda en Google de «campaña contra mí», en España. En dicho Parnaso hay cantautores de todo tipo: políticos, deportistas, arquitectos, cantantes. Volviendo a la novedad de ayer, no da igual pero es casi lo mismo. Un hábito corriente en la vieja política es no contestar jamás a las preguntas. Responder con evasivas, vaguedades o colocando el argumentario del partido.

Con Podemos asistimos a la misma estrategia. Todos responden al Podemos partido. Nadie responde a las preguntas que Podemos representa. Porque Podemos más que un partido, eran y son votantes. Vamos de analepsis o flashback. Los españoles eran animales de costumbres. Elecciones, miro el menú del día. Sí algún plato apaña, tira que va. En otro caso, pues toca bocata abstencionista. Con la crisis económica, política e institucional el menú apetecía cada vez menos. Pero tampoco el bocata abstencionista. En aquel entonces, UPyD tenía posibilidad de concejales en municipios donde no estaba de partido presente. Primero el votante, después el partido. Por vez primera no son sólo los partidos buscan votantes. Son muchos posibles votantes los que buscan partidos con un único requisito: no tener historias. UPyD, Ciudadanos, Vox y tantos partidos se formaron para atender una necesidad no satisfecha.

Cuando gracias a las togas llegó el destape y muchos quedaron con las vergüenzas al aire (metáfora) los ciudadanos llenaron las calles. La astuta estrategia del PP (multas, palos y criminalización) logró vaciarlas, pero a la primera que pudieron se refugiaron del frío autoritario en los colegios electorales y llenaron las urnas de protestas. Es lo que tiene tratar los síntomas y no las enfermedades: sea lo que sea sale por otro lado. Traducción para Sheldon Cooper, que también los hay sociólogos. Las intervenciones en sociedades reflexivas, con una población muy cualificada cognitivamente, tiende a producir efectos no esperados (ni para el PP deseados). En este caso, que la expansión de la alienación política externa incrementa la probabilidad de participación electoral, votando actores políticos novedosos que afirmen querer dar voz a las reclamaciones sociales. Tratar los síntomas (Podemos) y no la etiología (corrupción, prebendas, privilegios, ineptitud, desmantelamiento de la protección social, etc.) desplazará el voto hacia otros objetos políticos (no solo partidos), profundizando la crisis institucional. Ergo. Darle palos al mensajero no responde al mensaje que envía la sociedad.

«Hablare en la tribuna o quizás en los tribunales» declaraban y pensaban los diputados del PP conforme llegan a sede parlamentaria, con la mente puesta en sede judicial. En el PP no hay respuesta. No puede haberla. El CNI sabe la razón. A ellos la inteligencia, al igual que el valor en el Ejército, se le supone. En el PSOE, Sánchez da la impresión de que continua con la misma labor que ocupó a Rubalcaba al marcharse. Ya ha salido del «picado» dónde dejo al aparato Zapatero, y va de vuelo electoral rasante. Que no es poco. Rosa Díez y UPyD, en cierto modo, recuerda esos poster de gatos cogidos a una cuerda con el lema «Hang in there, Baby!». IU, recita como un mantra a Shakespeare. La rosa es una rosa aunque se cambie de nombre. El programa de IU es el programa, aunque el partido que lo propone tenga ahora otro nombre. Y entonces…

Lo interesante: Esto es Hegel en estado puro. Toda la energía electoral que alimenta Podemos, UPyD, Ciudadanos (y todos los surferos de la «new wave») la suministran el PP y el PSOE con su inacción absoluta. Un ejemplo. A la pregunta sobre el descontrol en los viajes de parlamentarios, Posada responde altivo que son gente responsable y se controlan ellos solos. Por Dios, ¡Que somos Señorías! Le faltó decir, aunque lo decía. Media España lloraba de risa y la otra media reía por no llorar más. ¿Otro rábano por las hojas? Podemos (aparte de otras consideraciones criticas no menos relevantes de liderazgo u organización) es una herramienta que quieren usar muchos ciudadanos para sanear la forma de hacer política. Mal harían los partidos centrando la atención en el partido en sí, pensando que tumbando Podemos suprimen el problema. Lo fundamental, como en los trucos de magia, está en otra parte.

Por eso, Rajoy plantea que el problema de la corrupción es la atención que le prestan los medios de comunicación. Y puestos a poner medios contra la corrupción, le dan a la instrucción de los casos la mitad de tiempo. Los jueces estarán contentos con los medios que les facilitan… Nadie espere medios ni remedios del Gobierno PP: les importa un rábano. Lo suyo son las hojas. O los folios, que con causa se podría decir.

¿La situación electoral? No tiene nada de difícil. No existe. Demasiados españoles indignados con la indignidad que, por terminar también con Guarany, se sienten «Con la brújula herida, navegando mi velero en el humo de un cigarro». Hoy nada es, y todo lleva dentro de sí la potencia de ser. No les cuento la cara que ponen algunos, desde hace dos años, cada vez que presento informe de situación política. En fin…