Tienen razón Albert Rivera y Pablo Iglesias cuando reivindican que forman parte del Debate del Estado de la Nación, pero no la tiene Pablo Iglesias cuando se autoproclama como el único opositor a Rajoy.noguera260215

Electoralismos aparte, el Debate de la Nación ha mostrado algunas cosas:

  • En primer lugar, que la estrategia del PP y de Rajoy es exactamente la misma de siempre, la que nos ha conducido a esta situación de desconfianza ciudadana hacia la actividad política, porque es un discurso alejado de la realidad, con el fin de ser propagandista para intentar modificar lo que la ciudadanía piensa, siente y sufre. No importa que sea mentira, es más, ¡debe ser mentira!, porque se trata de manipular para seguir con la misma actitud rancia. Un discurso que pretende ser grandilocuente, aunque sea falso, donde predominan los grandes números (inciertos e inseguros) por encima de la realidad cotidiana (que sigue siendo dramática). Y con una clara intención: aguantar hasta que todo escampe. Siempre ha sido la estrategia del PP: no reconocer errores (ni siquiera los de la corrupción en su propia casa), seguir hacia adelante (aunque España caiga al precipicio), y esperar que la memoria del ciudadano sea débil y olvide tanta acumulación de despropósitos. Para el PP nada ha cambiado en España.
  • En segundo lugar, hemos conocido a un Pedro Sánchez que ha sorprendido. Es cierto que ha hecho un debate clásico de confrontación con el PP, pero en estos momentos no hay otra posición ni muchos entenderíamos que no se denunciara lo que ocurre. España no necesita “pasteleos” sino cambio de dirección. Pedro Sánchez gustó, sobre todo a los suyos, y eso es mucho, porque hace falta recuperar la confianza en que hay capacidad de enfrentarse electoralmente al PP. Estuvo seguro, bien estructurado, coherente, firme, y abordó todas las flaquezas del PP. En mi opinión, el “novato” aprobó con buena nota. Pero no es suficiente, porque ya no se trata de una situación bipartidista, sino de un cambio de escenario electoral real, donde no sólo juegan el PP y el PSOE.
  • En tercer lugar, Pedro Sánchez no fue el único nuevo en el Debate. También estuvo Alberto Garzón, quien ha de capear la tormenta que vive IU en Madrid. La difícil situación de Garzón responde al momento de transición que vive la izquierda en España: nuevas fuerzas que emergen, ruptura entre las estructuras clásicas y nuevos métodos, choque de liderazgos, … pero Garzón respondió bien, y será un nuevo contrincante en las filas de la izquierda.
  • En cuarto lugar, no estaban todos los que estarán en la contienda electoral. Ni Ciudadanos ni Podemos pudieron hacer el Debate. Ambos intentaron sacar cabeza desde fuera porque son conscientes de que no podían pasar inadvertidos en el pistoletazo de salida de las elecciones. Que no estuvieran presentes no quiere decir que no jueguen los próximos meses, lo que significa que el Debate del Estado de la Nación estuvo incompleto.

En mi opinión, el Debate del Estado de la Nación, tal y como lo vimos, sí responde al último de una época, porque no estaban todos los protagonistas presentes, y porque, sobre la mesa electoral, también se vislumbran formas diferentes que corresponden a actores nuevos.

Salvo el PP, atrincherado en sus modos y sus discursos, con un protagonista (Rajoy) que forma parte del pasado más que del futuro de nuestro país, el resto de formaciones políticas están modelándose para dar respuestas y liderazgos nuevos.

Pero, quienes faltaban en el hemiciclo, quienes no estuvieron en el discurso de Rajoy es la propia Ciudadanía. Las manifestaciones estudiantiles contra la reforma universitaria del ministro Wert se han colado en el Debate de la Nación, aunque el Gobierno haya hecho oídos sordos, aunque el propio ministro haya enviado mensajes falsos para intentar anular las protestas y las huelgas. Quiera o no quiera verlo el PP, los estudiantes de bachillerato y de la Universidad han secundado masivamente las huelgas, el sentimiento de rechazo es generalizado, y es más, los estudiantes en su conjunto piensan mayoritariamente que tras esta reforma sólo hay un motivo puramente económico.

Puede seguir sordo el PP ante lo que la calle expresa, pero en estas próximas elecciones habrá nuevos votantes, los jóvenes que hoy están en la calle protestando contra lo que consideran una tropelía ante su futuro, o los jóvenes sin beca, o los jóvenes que se marchan a trabajar fuera, o los jóvenes en paro. En definitiva, los jóvenes desencantados con un país que no le ofrece esperanza. ¿Se acordó el Presidente Rajoy de ellos?

Ya veremos qué ocurre en las próximas elecciones autonómicas, pero todas las señales dan la impresión de que la historia política de nuestro país comienza a escribirse de otra forma.