Le llaman democracia y no lo es. Era el peligro. Que consultaran la wikipedia. El problema viene de la educación obligatoria. Cuando un español medio se pregunta “Pero, ¿esto qué es lo que es?” Y lo mira, ya la hemos liado. Y vale tanto para el recibo de la electricidad como para la definición de democracia. Antes se le preguntaba al cura y el te lo explicaba. “Le llaman dictadura y es lo que hay”. Ahora todo es información y los jóvenes y no tan jóvenes se vuelven pretenciosos. Mira que pretender entender los arcano de la política. Hay políticos que pretenden un cargo desde hace décadas y aún no lo han cogido. Y en la política que ahora se lleva, hasta que no lo has “cogito” no hay “ergo sum”. Eso lo sabe cualquiera. Sobre todo Rosa Díez.

La diferencia esencial entre un político de partido y un ciudadano corriente es evidente. Los políticos no tienen parpados. Saben que en cuanto parpadean y pierden de vista el puesto, se lo quitan. Los ciudadanos somos más Homer Simpson. Igual estamos en mitad de una revolución, pero como se cruce un perro con el rabo rizado, un mundial o eurovisión, como que luego seguimos. Julio César nos consideraría los más valientes, incluso por delante de los belgas. Total, ellos se iban detrás de una liebre durante la batalla y nosotros somos capaces de votar PP durante una crisis económica.

Ahora que hemos “reseteado” tras la crisis, la economía ha vuelto a cargar el último sistema operativo que tenia: Capitalismo Especulativo 20.06. Y la cosa continua igual. Ni siquiera se han bajado de la nube un “parche” para mejorar la estabilidad. Cuando el sistema institucional político no funciona, lo hace el sistema institucional económico. Y lo hace como Sinatra “A su manera”. Por eso queda poca esperanza de futuro. Me explico. Vivimos en la sociedad de consumo. El consumo de masas a todos nos iguala aparentemente y la democracia puede parecer ser. Pero el consumo funciona gracias al crédito o al ahorro. O tienes para gastar o lo pides anticipado por lo que vas a ganar. La segunda opción ahora no existe.

Llega Rajoy y nos ofrece la solución final. Me parece oír al presidente de Extremadura por la gracia de IU. “Me piden una carretera. Es muy importante. Pero no tengo dinero y no la hago”. Así revienten los que quieren ir al hospital con urgencia. Vamos, lo que faltaba, un servicio público y rapidito que el pobre tiene prisa. Me parece leerle la mente a Esperanza Aguirre. Rajoy, machote, sin crédito y con el ahorro de la clase media invertido en la casa donde viven, el futuro que viene será, primero ajustar; segundo resistir y tercero desclasarse. Menos mal que queda el populismo de último recurso. ¿A qué sí?

Zapatero está en pleno “para lo que me queda en el convento..”. Es increíble lo valiente que se puede ser cuando se está de acuerdo con la derecha. Y sin referéndum. Una consulta popular obligaría a explicar lo que significa el techo a la deuda. Ahora mismo mucha gente piensa que tiene que ver con el número de coches oficiales. Es evidente que explicado lo perderían. Y ya de perdidos, del referéndum me río.

Y no repiten. Bono dice que él ya ha disfrutado bastante. Otro que cambia de convento. ¿En qué consejo querrán su consejo? Más grave es lo de los presidentes. Su desprecio al Congreso es tal, que ninguno, si no me falla la memoria, continua. Suárez, González, Aznar, Zapatero; todos dejaron de ser presidentes y abandonaron el trabajo parlamentario. Total, ya saben para lo que sirve. Y sería una marcha atrás. ¡Qué gobernantes tan soberbios hemos tenido!. Según Dante, la soberbia es el último de los capitales. Enhorabuena. Debemos pensar que ya han recorrido la lista completa. Da capo.