La intervención de Caja Castilla-La Mancha a cargo del Banco de España por problemas de liquidez, y el conflicto abierto por dos facciones del PP en el seno de Caja Madrid, alimentan en estos días el viejo “argumentario” que pretende eliminar competencia a la Banca privada tradicional, a base de desacreditar a las Cajas de Ahorro y deslegitimar la presencia de representantes públicos en sus órganos de dirección.

Desacreditar al conjunto de las Cajas de Ahorro españolas en función de los problemas sufridos por la entidad manchega y la actuación del Banco de España, equivaldría a desmerecer al conjunto de los Bancos privados españoles a causa de la reciente quiebra de Banesto y su intervención por la misma autoridad monetaria.

En el mismo sentido, el rechazo a la presencia de partidos y sindicatos en los consejos de las cajas, en Castilla La Mancha por ejemplo, merece tanta consideración como el rechazo a la presencia de inversores privados en los consejos de la Banca clásica, en Banesto por ejemplo. ¿O cabe cuestionar la gestión de Hernández Moltó sin hacer lo mismo con Mario Conde? Hay Cajas bien gestionadas y Cajas peor gestionadas. Exactamente igual ocurre con los Bancos. Ahí están sus resultados para acreditarlo.

Las voces de alarma que reclaman la capitalización de las cajas de ahorro amenazadas por la “toxicidad” de una parte de sus activos, cabría escucharlas con idéntico dramatismo en referencia al resto de las entidades bancarias. ¿O es que han sido las Cajas de Ahorro las responsables únicas del “ladrillazo”? ¿O es que los bancos privados no están salpicados por el estallido de las burbujas? ¿Para que están utilizando entonces el dinero fresco del ICO?

Las Cajas cumplen funciones específicas de interés general en el desarrollo económico, en el empleo, en el bienestar social y en la promoción de la cultura. Su complicidad resulta vital para las instituciones públicas en la consecución de objetivos estratégicos tales como la modernización de los procesos productivos, el impulso a la I+D+i, el refuerzo de la actividad industrial y la creación de empleo de calidad.

En muchas regiones, las obras sociales de las cajas afrontan más del 90% de las inversiones en la protección del patrimonio histórico-artístico, además de complementar la red pública de servicios sociales y culturales. Su generosa red de sucursales contribuye además a vertebrar el territorio, mejorar las condiciones de vida y facilitar la financiación de multitud de pequeños negocios.

La presencia en sus asambleas generales y en sus consejos de administración de los representantes de la sociedad contribuye a conjugar la doble naturaleza de las Cajas: objetivos públicos y gestión profesional. E insisto, ha funcionado bien con carácter general. ¿Con qué argumentos se deslegitima la presencia en los consejos de las Cajas de políticos, sindicalistas y representantes de las PYMES, al tiempo que se aceptan los sillones ocupados en los Bancos por brokers, especuladores y apellidos sin más aval que su fortuna familiar y su rancio abolengo? ¿A quiénes cabe atribuirles más honestidad, más capacidad o más compromiso con el interés general? ¿Por qué?

Claro que es necesario replantear las estrategias de las Cajas en el vigente contexto de crisis. Y las de los Bancos, también. Claro que habría que perfeccionar la gestión y prevenir mejor los riesgos. Y en los Bancos también. Desde luego que hay que evitar el bochorno desestabilizador de las banderías de un partido político, el PP, a la greña en las instituciones de la Caja madrileña. Y los conflictos entre familias y grupos de interés en los Bancos, también.

Política en las Cajas, sí. Conflicto político partidario, no. Objetivos estratégicos acordes con el interés general, sí. Marrullería de vuelo bajo, no. Así se ha funcionado con carácter general en el conjunto de las Cajas. También en Madrid, hasta que Aguirre y Gallardón se enzarzaron en su pelea de gallos.

Una última pregunta inocente. ¿Qué papel ha jugado el Banco de España en la fusión frustrada entre Caja Castilla-La Mancha y Unicaja? ¿Y si en lugar de dos Cajas se hubiera tratado de dos Bancos?