Esta película confirma a Susanne Bier, de forma indiscutible, como una de las grandes realizadoras del cine europeo. Esta destacada seguidora del Dogma 95, movimiento apadrinado por Lars Von Trier allá por los años 90, ha seguido rodando en un estilo muy cercano a los códigos de este grupo pero con rasgos muy peculiares que le han dado a su producción una identidad propia.

Su guionista, Anders Thomas Jensen, con quien compartió sus inicios y no pocos trabajos, es el que la acompaña en esta historia narrada con serenidad que combina violencia y venganza desde un contexto dual, inicialmente muy distinto, la vida acomodada de los ciudadanos de un país europeo como Dinamarca y la incertidumbre y la pobreza de un campo de refugiados africano donde la gente vive en tiendas de campaña y lucha a diario por sobrevivir.

Como es habitual, en todos los trabajos de esta excepcional pareja, la química de los elementos es perfecta. Jensen con sus diálogos traza el relato y Bier lo pone en imágenes, logrando emocionarnos y haciéndonos reflexionar sobre el afecto y la soledad, el dolor y la muerte, la venganza y la violencia. El resultado es árido y bastante desgarrador que nos hace vivir las diferentes situaciones pero sin renunciar a la esperanza de un futuro mejor.

La solvencia técnica de esta realizadora danesa con la cámara hace posible crear entornos llenos de sentimientos y movilizar el contradictorio mundo de las emociones individuales y colectivas. Disecciona con maestría a sus personajes, a sus comportamientos, en definitiva a sus vidas.

No en todas las ocasiones, se puede decir que los premios son merecidos, pero “En un mundo mejor” el Oscar y el Globo de Oro reconocen la calidad y sensibilidad de esta película.