Si alguien podía dirigir con garantía de éxito y brillantez esta historia real del legendario bandido de la época de la Gran Depresión, no podía ser otro que su director Michael Mann. Es el auténtico renovador del thriller policiaco. Con sus películas «Heat» y «Collateral nos mostró como son hoy los atracadores y asesinos profesionales. Y en su excelente film “El dilema” nos puso frente a nuestras conciencias el poder de las grandes multinacionales empresariales y sus nuevos estilos “gangster” para lograr, como siempre, la maximización de sus beneficios a cualquier precio.

En esta ocasión, nos narra la historia de John Dillinger (Johnny Depp), el carismático atracador de bancos que se convirtió en el objetivo número uno del incipiente FBI de J. Edgar Hoover y de su mejor agente, Melvin Purvis (Christian Bale). Nadie era capaz de detener a Dillinger y a su banda, llegándose a convertir en un héroe popular para el sufrido pueblo. Gracias a su encanto personal y a sus osadas fugas era aplaudido por casi todo el mundo, desde su novia Billie (Marion Cotillard) hasta el hombre de a pie que no sentía simpatía alguna por los bancos que habían hundido el país.

Las aventuras de la banda de Dillinger, entretenían a la mayoría, pero J. Edgar Hoover (Billy Crudup) tuvo la idea de servirse de la captura del bandido para empezar a transformar su «Bureau of Investigation» (Oficina de investigación) en lo que sería el FBI. Convirtió a Dillinger en el «enemigo público número 1 de América» y lanzó a Purvis, tras él.

Pero Dillinger y su banda siempre pudieron con los hombres de Purvis en alocadas persecuciones y tiroteos. Para apresar a Dillinger y a sus hombres, Purvis no sólo contrató a un equipo de ex policías de la costa oeste (a los que llamaron agentes) sino que tuvo que recurrir a traiciones forzadas, y a la ayuda interesada de Frank Nitti, el jefe mafioso de Chicago.

Su director, en este film emprende un viaje a las fuentes del género. Su retrato del gangsterismo durante la Gran Depresión combina sabiamente la lectura en clave actual con la tradición cinematográfica más clásica. Es asombrosa la ambientación y los diálogos brillantes que emplea. El ritmo de la película recuerda a los clásicos, sus secuencias son intensas y ricas en matices pero sin renunciar a su estilo explosivo y dinámico. Depp y Bale están más que correctos, pero los secundarios bordan su interpretación.

Es una película de gran capacidad narrativa que le confiere una credibilidad absoluta.