Pero no siempre los análisis anticipados están desenfocados. Hace unos días me topé por casualidad con el artículo que escribí en el número de agosto de 2007 de la revista Temas, que titulé, con un doble sentido, como “El dilema del prisionero”. El artículo estaba ilustrado con una excelente viñeta de Sir Cámara, en la que Rajoy aparecía un tanto descompuesto y con un brazo en cabestrillo, escoltado-vigilado por la inefable pareja Acebes-Zaplana con uniformes de la guardia civil, mientras una Esperanza Aguirre vestida de novia, con una sonrisa-amenazante que anunciaba futuros turbulentos, se insinuaba maliciosa por detrás, en tanto que en la base de una larga escala medieval un Don Rodrigo, un tanto empequeñecido, se mantenía a la expectativa en los escalones más bajos. Ni que decir tiene que la viñeta recordaba una famosa foto de El Lute y que fue el resultado de una conversación previa con el dibujante, orientada a intentar reflejar humorísticamente los contenidos del artículo.

Nueve meses después, Rajoy ha podido vivir y sentir con crudeza en su propia carne lo que se decía en dicho artículo, no sólo en lo que se refiere a las dificultades para ganar elecciones con unos determinados planteamientos, sino también en lo que concierne a las actitudes y pretensiones de su famoso trío de colaboradores-controladores. Ahora Rajoy ya no puede tener ninguna duda sobre cómo se las gasta el trío. Tras el ramo de novia, a Esperanza Aguirre se la ha empezado a ver un copioso surtido de dagas, venenos y pócimas peligrosas. Zaplana no ha tardado ni treinta segundos en dar una lucrativa espantada económica y el aparentemente mojigato Aceves no ha dudado en asestarle una traicionera puñalada a su otrora jefe-rehén en el momento pre-congresual más inoportuno. ¡Cómo se las gastan algunos!

De esta manera, los intentos de Rajoy de diseñar una “escapada” tranquila y organizada en el marco de un Congreso más o menos normal, cada vez tiende a parecerse más a una de las típicas escapadas del propio Lute, a cara de perro, sin facilidades, casi a la desesperada. De ahí la atención pública que está suscitando la crisis del PP.

Desde la óptica del propio conservadurismo español, lo que tendrán que plantearse sus líderes más inteligentes y responsables, más allá de los costes de imagen coyunturales, es si esta “escapada” era o no necesaria y si era preferible ponerse a ello cuanto antes. La manera en la que está reaccionando el famoso trío, y los que los apoyan, es evidente que está dando nuevos argumentos y razones a los que postulaban un cambio.

Desde la óptica de la izquierda, los que se frotan las manos ante la crisis del PP, harían bien en analizar con más sosiego lo que está ocurriendo en el conservadurismo español y algunas de las tendencias de fondo que se detectaron en las últimas elecciones generales. Si Rajoy saca adelante con dignidad su próximo Congreso, si se rodea de un equipo de líderes capacitados y sensatos y si logra proyectar una imagen pública de moderación y de espíritu constructivo, las cosas pueden irse poniendo complicadas electoralmente para el PSOE.

Por ello, “al final de la escapada”, –si hay final– el PSOE tendrá que plantearse seriamente sus propios dilemas, tal como indicaba también al final del artículo publicado en agosto de 2007. ¿Se entenderán con suficiente claridad estas nuevas exigencias en el campo de la izquierda? ¿Se sabrá responder con diligencia ante los escenarios políticos futuros? Los Congresos que los dos grandes partidos españoles van a realizar en junio y julio, con sólo unos pocos días de diferencia, pueden dar algunas claves importantes sobre las tendencias políticas inmediatas.