La novela de C. Steward sobre las Alpujarras, es un relato lleno de vida, que describe costumbres, formas de entender la vida.

Ahora que está “de moda” la sostenibilidad, la conservación del paisaje, la ordenación del territorio, en el fondo los aspectos de la geografía que durante mucho tiempo han pasado desapercibidos, es bueno leer, disfrutar de una novela donde además de diversión, se hace un magnífico recorrido por Las Alpujarras granadinas.

La necesidad que Ana y Chris tienen de transformar el paisaje, parten de un sueño para aterrizar en una realidad.

Nos describen la arquitectura alpujarreña, sencilla pero llena de naturaleza, a base de, entre otros materiales, vigas de castaño, eucalipto y chopo, combinadas con una arcilla aceitosa gris y casi impermeable, que se denomina launa. Es una arquitectura que utiliza los materiales próximos y la luz justa para defenderse de una climatología tan dura. (“las ventanas se calculan de manera que dejen pasar la cantidad de luz justa para andar a tientas a mediodía, pero que al mismo tiempo no dejen entrar los rayos exteriores que de otra forma podrían comerse vivos a los habitantes de la casa”).

El encanto de esta arquitectura viene de su simplicidad, no de la elegancia y sofisticación. Es una arquitectura traída por los bereberes del norte de África, parecida a toda la arquitectura típica de Oriente próximo.

Describe de forma sencilla la tradicional “matanza”, o paisajes donde florecen los naranjos en primavera. Con un relato sencillo al tiempo que minucioso que lleva a creer que estas oliendo una masa de flores blancas de azahar, un perfume que se prolonga desde abril a junio.

Es impresionante la descripción de la modificación del paisaje, sin parecer que se altera, con un elemento artificial como las acequias de ¿árabes o romanos?, y que han pasado a formar parte de una forma exquisita del paisaje que va de los altos picos hasta los cortijos de los valles. Unas vistas impresionantes del circo de picos que se alzan hasta el Veleta y el Mulhacen.

Estamos ante una novela poliédrica, que va del paisaje al costumbrismo, pasando por la agricultura ecológica… seguramente estamos ante una futura clásica guía de una zona en gran parte desconocida como son Las Alpujarras.