La principal preocupación del Gobierno, por eso de ser de derechas, son las buenas apariencias. Lo que los demás opinan de nosotros. Tenemos que ser buenos chicos, estar callados y demostrar que estamos por la labor de pagar el rescate de los Bancos y para ello desmontar el Estado de Bienestar. Ahorramos para reducir el déficit, pero la deuda crece por los Bancos. Es decir, sacrificamos lo público para salvar lo privado de unos pocos. La mayor estupidez es cuando un periodista pregunta muy serio cuando va a volver a circular el crédito. Porque uno de los tópicos centrales es que debemos recapitalizar los Bancos para que éstos puedan prestarnos dinero. Chiste, chiste. ¡ah!, ¿no es un chiste?

Llevo un tiempo en Ecuador y lo curioso es que nadie me pregunta por la situación de España. Son ellos los que comienzan la conversación explicándomela: que si paro, corrupción, falta de democracia, vamos, un panorama. Son cosas del internet y los locutorios telefónicos. Lo bueno es que basta con asentir. Son tiempos muy difíciles para llevarle la contraria a la realidad.

Leo en un diario “los que dicen que Dios no existe se equivocan. La prueba es esta crisis que nos envía como castigo”. Al parecer la crisis económica, aparte de servir para demostrar la incompetencia de nuestros gobernantes, sirve también, ya que estamos en ello, para demostrar la existencia de Dios. Lo mejor de esto es que ya puestos podemos aplicarlo a todo. Por ejemplo “los que dicen que Dios no existe se equivocan. La prueba es el rio Manzanares que pasa por Madrid”.Y así hasta que se aburran. Lo confieso. Se van destapando unos estilos cognitivos que tela.

Aún no lo he escrito y ya estoy arrepentido. Pero como arrepentidos lo quiere Dios y no culpable como eres tú (¡Viva la marca España!) lo digo: Volved. Y todos los que tienen dos dedos de frente saben a quien se lo digo. Volved. No de tertulianos. A gobernar. Esto va peor que en la Transición: la derecha ha roto todos los compromisos y se han desbordado los ultracatólicos. Nos volvemos a jugar la democracia, con unos políticos desvergonzados y unos populistas emergentes de la Rosa sin Puño, que disfrutan y crecen con el desprestigio de la política. Entre populistas, populares, nacionalispopulares y populisnacionales no hay futuro de paz para los que vivimos en España. Deben intentarlo, por responsabilidad. Rubalcaba no llega ni a los entremeses.

Cada vez es más evidente que nuestros políticos en ejercicio no están a la altura de los tiempos. Lo increíble es la absoluta falta de vergüenza que les permite, sin demasiado sonrojo, a los unos decir que son alternativas y a los otros desdecirse de haberlo sido. Y así uno tras otro. En algún momento se produjo una confusión entre los políticos de talla y los entallados. Debemos reconocer que nuestros políticos hacen una bella figura. El problema es que la competencia y la capacidad la adquirieron al detalle mientras que los problemas les llegan al por mayor.

Mientras, continúa el exilio económico de unos jóvenes preparados que ni siquiera en las mejores épocas económicas encontraban acomodo en la economía española. Una economía arrastrada por las burbujas de la construcción o el turismo. La estructura productiva española nunca ha estado preparada para absorber la mano de obra cualificada que producían las universidades españolas. De ahí la sobrecualificación que siempre ha existido, con titulados universitarios efectuando trabajos administrativos. Y administrativos siendo licenciados para dejar sitio a los licenciados. Pero son varias generaciones de jóvenes las que vagan buscando un personaje que les de papel social. Mientras, los científicos sociales se entretienen poniéndoles motes simpáticos. El último “ninis”. “Ninis”, tu padre. Desempleado y sin recursos para pagar los estudios.

Zaplana niega haber pagado 6 millones de euros (1.000 millones de pesetas y ahí queda la cosa. Mil millones de pesetas. ¿No estoy equivocado, verdad? 6 millones de euros son 1.000 millones de pesetas. Aún dudo) a Julio Iglesias, su cantante favorito. Mil millones de pesetas. Eso no es caché. Es un cachetazo al dinero público. Su problema es que al parecer el cantante ha cantado. No importa: la vida sigue igual. La sanidad y la educación peor.