Porque, si el FBI ha hecho eso, y todo indica que lo ha hecho, el resultado que cabría esperar del éxito de la jugada es que, en algún momento fuera detenido el Sr. Llamazares y, mucho mas difícilmente, el Sr. Bin Laden. En efecto, dada la vida pública del diputado de Izquierda Unida y los tratados bilaterales entre España y Estados Unidos de Norteamérica, no habría hecho falta que Don Gaspar viajara a aquel país: hubiera bastado una orden de detención cursada desde el famoso FBI para que Don Gaspar tuviera problemas. En cambio, Don Osama, dado que no tiene vida pública y que, incluso, no se tiene ni la menor idea de dónde pueda estar, seguiría libre e inspirando a multitud de terroristas potenciales que solo están esperando una oportunidad para ganarse el cielo matando infieles.

Pero eso, convendrán conmigo, no solo es una afrenta al Sr. Llamazares Trigo y una inmoralidad: es una estupidez indigna de una organización que Hollywood lleva años tratando de convencer al mundo de que reúne la esencia de la inteligencia en materia de investigación criminal. ¿Para qué quieren detener al Sr. Llamazares? Y, si lo quieren detener, ¿por qué publican un retrato donde sale con turbante y chilaba si es público que nunca usa esa ropa? Sólo en la mente de algún guionista cinematográfico podría haber respuestas a esas preguntas.

Pero, lo peor de todo no es eso. Quizás ese retrato robot se lo hayan encargado a algún becario o a algún agente desterrado y, por consiguiente, cabreado, de los que salen a veces en esa películas propagandísticas. No, lo peor es que el mundo se ha podido enterar de la chapuza, lo que transforma la estupidez en categoría y, podría ser, en marca de la casa. Yo espero que alguien, en esa organización en la que muchos cinéfilos veíamos al verdadero “Centinela de Occidente”, salga no sólo presentando excusas al Sr. Llamazares sino enseñando los retratos, reales, del autor de la chapuza-robot y del chivato que la ha hecho famosa, publicitando, con ello, el que los del FBI no son tan listos como creíamos.

Lo más reivindicativo para el F.B.I. sería que esas fotos se las hicieran a esos señores en la cola del paro. Como diría el Conde de Romanones: “¡Joder, qué tropa!”