Como afirma Eduardo Mendoza, es un libro “para gente que siente pasión por los libros y para quienes los libros son tan reales como cualquier otra cosa de la vida”.

Una fábula que tiene como protagonista a una rata culta. Nacida en el sótano de una librería en el Boston de los años 60. Firmin, como se llama, es una rata que ha aprendido a leer devorando las páginas de un libro. Es solitaria, marginada por su familia, busca la amistad de su héroe, el librero, y de un escritor fracasado. A medida que Firmin perfecciona un hambre insaciable por los libros, su emoción y sus miedos se vuelven humanos.

Un texto que envuelve al lector. Que logra trasmutar lo animal en humano desde los sentimientos, las sensaciones e inquietudes de su protagonista. Es una magnífica novela, original, que reúne muy variadas situaciones desde las presiones inmobiliarias para el cierre de una librería, la historia de un escritor frustrado y la paradoja de Firmin,la rata que cuanto más lee más humana e infeliz es. Sin duda, está llena de alegorías, de lecciones de humanidad y aguda sátira. Escrita desde la inteligencia y el corazón.

También retrata la amistad como un don preciado, al que no todo el mundo tiene el privilegio de acceder en la vida.

Es una novela de doscientas veinte páginas que se hace corta por el deseo de permanecer en contacto con ese personaje Firmin. En inglés, Firmin suena muy parecido a fur-man, que significa” el hombre forrado de piel”.